AutorCicerón106 a. C.–42 a. C.Las Tusculanas (Tusculanae Disputationes, también llamadas Tusculanae Quaestiones) son cinco libros escritos por Cicerón alrededor del año 45 a. C. con el propósito de divulgar la filosofía griega en la Roma de su tiempo, incluido el estoicismo. Deben su nombre a la villa de Túsculo, donde el autor las compuso.
El contexto personal es decisivo. Ese mismo año murió su hija Tulia tras un parto. El dolor apartó a Cicerón de la vida pública, que abandonó para retirarse a su casa de campo de Astura, cerca de Antium, y después a Túsculo, donde se entregó al estudio de la filosofía y escribió varias obras, entre ellas el De finibus. Dedicó la obra a su amigo Bruto, político influyente y futuro asesino de César. Cicerón finge que el texto recoge cinco jornadas de conversaciones con amigos; en realidad, los diálogos son muy desiguales, pues el interlocutor anónimo sólo propone el tema del día y facilita las transiciones.
Cada libro aborda una cuestión: el desprecio a la muerte, el soportar el dolor, el alivio de la aflicción, las demás perturbaciones del ánimo y si la virtud basta por sí sola para la felicidad. Las perturbaciones se clasifican según la división estoica en aflicción, miedo, alegría excesiva y deseo desmedido, todas ellas fruto de juicios falsos sobre el bien y el mal. La obra abunda en alusiones a la fábula antigua, a la historia griega y romana, a sentencias de sabios y a poetas latinos. Es también la fuente clásica de la leyenda de la espada de Damocles y del uso de la expresión cultura animi como metáfora de la formación humana.
La influencia fue notable. Boecio y Bernardo de Cluny retomaron el tema del desprecio del mundo, y san Agustín la citó en sus Confesiones y en La ciudad de Dios. Thomas Jefferson la recomendó entre los libros imprescindibles para una biblioteca personal.
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