AutorPlatón428 a. C.–348 a. C.Ion es uno de los diálogos más breves de Platón y pertenece al grupo de los llamados diálogos de juventud. Su fecha de composición no se conoce con certeza, aunque algunas referencias históricas del texto, como el dominio ateniense sobre Éfeso o los nombres de generales extranjeros al servicio de Atenas, sitúan la escena hacia el 401 a. C. Sus personajes son Sócrates y Ion, un rapsoda, es decir, un recitador profesional de poesía épica que viaja de ciudad en ciudad interpretando a Homero. Ion, originario de Éfeso, acaba de ganar el premio de recitación en las fiestas de Asclepio, en Epidauro, y se presenta orgulloso ante Sócrates como un gran conocedor de los poemas homéricos.
La conversación se centra en una pregunta que atraviesa toda la obra: ¿de dónde procede la capacidad del rapsoda y del poeta? ¿Es un arte, un saber susceptible de transmitirse y juzgarse, o es fruto de una inspiración divina? Sócrates muestra que, si Ion domina de verdad a Homero, debería ser capaz de juzgar también a Hesíodo o a Arquíloco, y que en los pasajes técnicos del poema (la carrera de carros, la curación de heridas, la navegación o la guerra) el rapsoda no es más competente que el auriga, el médico o el general. De ahí concluye que el talento de Ion no proviene de un saber, sino de una posesión divina comparable a la de los profetas y adivinos. Los dioses inspiran a las musas, las musas al poeta y el poeta al rapsoda, que a su vez transmite el entusiasmo al público, en una cadena que Sócrates compara con la de los anillos imantados.
Ion acepta a medias la tesis: admite que al recitar siente las emociones de lo que cuenta, pero defiende que la interpretación exige un aprendizaje. El diálogo culmina con un dilema irónico: o Ion es injusto por no mostrar el saber que dice poseer, o es un hombre divino que debe su talento a la inspiración y no al arte.
El texto forma parte de la reflexión general de Platón sobre las disciplinas distintas de la filosofía, a las que considera incapaces de alcanzar el saber último sobre el bien y el mal. Su crítica a la poesía se prolonga en otros diálogos como el Fedro, el Banquete, la República o las Leyes. Durante siglos fue objeto de dudas sobre su autenticidad, dudas que la investigación moderna ha dejado en gran medida atrás. En el siglo XIX, Percy Bysshe Shelley lo tradujo y lo leyó como una defensa de la inspiración poética frente a quienes, como Thomas Love Peacock, consideraban la poesía superada por la ciencia.
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- Ion InglésEPUB 68 KBLeer en línea
Otras obras de Platón
- Critón 400 a. C.
- Eutifrón 400 a. C.
- Apología de Sócrates 395 a. C.
- Fedro 369 a. C.
- Timeo 359 a. C.
- La República 1963
- El banquete
- Fedón
- Gorgias
- Menón
- Leyes
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