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Retrato de Max Weber
Imagen: Wikimedia Commons

Max Weber

1864–1920 · sociólogo, economista e historiador alemán, uno de los padres de la sociología moderna

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Los inicios

Maximilian Karl Emil Weber nació en Erfurt, en Turingia, el 21 de abril de 1864, primogénito de siete hermanos. Su padre, Max Weber padre, era jurista y funcionario protestante, además de un destacado político del Partido Nacional Liberal en la época de Bismarck. Su madre, Helene, era una calvinista moderada. En el hogar familiar era frecuente la visita de académicos y figuras públicas, lo que sitúa al joven Weber en un ambiente intelectual muy temprano. Su hermano Alfred también llegaría a ser sociólogo y economista.

Formación temprana

Weber mostró una precocidad notable. Con doce años entregó a sus padres, como regalo de Navidad, dos ensayos históricos sobre la historia alemana y sobre el Imperio romano desde Constantino hasta las migraciones. Ya antes de entrar en la universidad conocía bien a Goethe, Spinoza, Kant y Schopenhauer, y en sus cartas adolescentes citaba a Homero, Virgilio, Cicerón y Tito Livio.

Estudios universitarios

En 1882 comenzó Derecho en Heidelberg, donde siguió también cursos de economía e historia medieval. Su tío, el historiador liberal Hermann Baumgarten, fue uno de sus profesores y una influencia relevante en su liberalismo y en su visión crítica de la política de Bismarck. Tras un periodo de servicio militar, estudió en Berlín y Gotinga. Vivió con sus padres durante buena parte de estos años, y en 1886 aprobó el examen de Referendar que le habilitaba para ejercer como abogado.

En 1889 obtuvo el doctorado en derecho con una tesis sobre la historia de las sociedades comerciales medievales. Dos años después presentó su habilitación con un trabajo sobre la historia agraria romana y su relevancia para el derecho público y privado, lo que le permitió aspirar a una cátedra universitaria.

Carrera académica temprana

En 1888 se incorporó a la Verein für Socialpolitik, asociación de economistas vinculada a la escuela histórica y pionera en el uso de estadísticas a gran escala. En 1890 le encargaron el estudio sobre «la cuestión polaca», es decir, la migración de trabajadores agrícolas extranjeros hacia el este de Alemania mientras los jornaleros locales se trasladaban a las ciudades industriales. Su informe fue muy elogiado y consolidó su fama como experto en economía agraria.

En 1893 se casó con su prima lejana Marianne Schnitger, que más tarde sería feminista y escritora de prestigio y una figura decisiva en la recuperación y publicación de sus textos tras su muerte. Ese mismo año fue nombrado profesor de economía en Friburgo, y en 1896 pasó a Heidelberg.

La crisis y el largo silencio

En 1897 murió su padre, dos meses después de una fuerte discusión entre ambos que nunca pudieron reconciliar. Weber sufrió a partir de entonces un cuadro de nerviosismo, insomnio y depresión que le impidió impartir clases. Tras meses de tratamiento en sanatorios, viajó a Italia con su esposa en 1900, y apenas publicó entre 1898 y 1902. En 1903 renunció a su cátedra, aunque siguió trabajando como profesor privado gracias a una herencia recibida por su mujer en 1907.

La ética protestante y la obra madura

Tras su recuperación, Weber se incorporó como editor asociado al Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik junto a Edgar Jaffé y Werner Sombart, que pasó a ser una de las revistas de ciencias sociales más prestigiosas. Allí publicó en 1904 y 1905 La ética protestante y el espíritu del capitalismo, su obra más conocida. En 1904 viajó también a Estados Unidos, donde recorrió comunidades alemanas e afroamericanas y visitó parientes de la familia materna en Carolina del Norte.

En esta etapa se acercó al estudio de la Revolución rusa de 1905, aprendió ruso en pocos meses y escribió ensayos sobre el campesinado y la comunidad aldeana. En 1909 fue cofundador de la Sociedad Sociológica Alemana, de la que fue primer tesorero, hasta que abandonó el cargo en 1912 por sus diferencias sobre la neutralidad valorativa de la disciplina.

Guerra, política y últimos años

Al estallar la Primera Guerra Mundial se ofreció voluntario y organizó hospitales militares en Heidelberg. Al principio apoyó el esfuerzo bélico alemán, pero después se volvió un crítico de la expansión imperial y de la política del Kaiser, y defendió la reforma constitucional y el sufragio universal. En 1919 se presentó sin éxito a las elecciones a la Asamblea Nacional de Weimar por el Partido Democrático Alemán, que había ayudado a fundar, y asesoró la redacción de la Constitución de Weimar. También pronunció en 1917 y 1919 las conferencias «La ciencia como vocación» y «La política como vocación».

De nuevo en la docencia desde 1918, enseñó en Viena y después en la Universidad de Múnich, donde dirigió el primer instituto de sociología creado en una universidad alemana, aunque nunca ocupó una cátedra de sociología. Murió de neumonía en Múnich el 14 de junio de 1920, a los cincuenta y seis años, probablemente tras contraer la gripe española. Su gran obra, Economía y sociedad, quedó inconclusa y fue publicada póstumamente en 1921 y 1922 gracias al trabajo de Marianne Weber.

Ideas y método

El núcleo de su pensamiento es la acción social, que Weber clasificó en cuatro tipos: afectiva, tradicional, instrumental y racional con arreglo a valores. Para comprenderla propuso el método de la comprensión interpretativa, o verstehen, según el cual el investigador debe captar el sentido subjetivo que los individuos dan a sus actos. Como herramienta conceptual creó el tipo ideal, una construcción abstracta que exagera rasgos de un fenómeno para compararlo con la realidad, sin pretender reproducirla.

Su concepto de racionalización atraviesa toda su obra. Describió cómo la vida moderna se organiza cada vez más según criterios de cálculo y eficacia, y advirtió de que este proceso lleva al «desencantamiento del mundo», una pérdida de sentido que él comparó con una jaula de hierro. Este diagnóstico se relaciona con su defensa de la neutralidad valorativa: la ciencia puede explicar cómo funcionan los valores en la historia, pero no decidir cuáles son correctos.

En sociología de la religión, La ética protestante sostuvo que cierta ética calvinista, con su énfasis en la vocación y en la señal de la elección divina a través del éxito, favoreció la mentalidad racional de la empresa capitalista. Esta tesis fue seguida por estudios sobre China, la India y el judaísmo antiguo, en los que buscó explicar por qué el capitalismo moderno surgió en Occidente. En política definió el Estado como la entidad que reclama el monopolio legítimo de la fuerza física, y distinguió tres formas de autoridad: carismática, tradicional y legal-racional.

Recepción y legado

Tras su muerte, el ascenso de la escuela weberiana se vio frenado por la inestabilidad de la República de Weimar y después por el nazismo. Tras la guerra, Talcott Parsons impulsó su recepción en Estados Unidos, y posteriormente su obra se difundió en todo el mundo. Hoy se le considera, junto a Karl Marx y Émile Durkheim, uno de los padres fundadores de la sociología moderna. Su legado se extiende también a la economía, la ciencia política y el estudio de la burocracia, y sigue siendo objeto de debate, especialmente en lo relativo a su papel en la política alemana de su tiempo.

Ideas clave

  • Racionalización y desencantamiento del mundo: la modernidad occidental se caracteriza por la extensión de la racionalidad calculadora a casi todos los ámbitos de la vida.
  • Ética protestante y capitalismo: la ética de la vocación y la disciplina calvinista favoreció una actitud racional hacia el trabajo y el beneficio que contribuyó al capitalismo moderno.
  • Monopolio de la violencia legítima: el Estado se define por reclamar para sí el uso legítimo de la fuerza física en un territorio.
  • Tipos de autoridad: la legitimidad del poder puede ser carismática, tradicional o legal-racional.
  • Antipositivismo y comprensión: las ciencias sociales deben estudiar la acción humana interpretando su sentido, no limitarse a la mera observación de regularidades.

Por dónde empezar

La ética protestante y el espíritu del capitalismo 1905

Es el texto de entrada más accesible de Weber: un ensayo breve y bien argumentado que muestra su método comparativo. Explica cómo ciertas creencias religiosas, en particular la ética puritana del trabajo y la vocación, pudieron favorecer el desarrollo del capitalismo moderno. El lector encontrará una tesis original y un estilo claro.

Después: La política como vocación. La política como vocación retoma la idea de vocación en un terreno concreto y es una lectura breve y muy citada sobre el poder y el Estado.

Obras en Filopedia

Curiosidades

Ensayos de adolescente

A los doce o trece años regaló a sus padres ensayos históricos sobre la historia alemana y el Imperio romano.

Una discusión sin reconciliación

Murió su padre en 1897 dos meses después de una fuerte discusión con él, sin que llegaran a hacer las paces.

Maestros e influencias

Discípulos

Influyó en

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