AutorJosé Saramago1922–2010Las intermitencias de la muerte es una novela del escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998. Fue publicada en 2005 en su versión original en portugués, y la traducción al inglés de Margaret Jull Costa apareció en 2008 con el título Death with Interruptions, mientras que en Gran Bretaña se editó como Death at Intervals.
La acción se sitúa en un país sin nombre, sin litoral y en una época imprecisa. El libro arranca con una situación insólita: a partir de la medianoche del 1 de enero nadie vuelve a morir. Al principio la población celebra su aparente victoria sobre la Muerte, pero pronto aparecen los problemas: las autoridades religiosas, los filósofos y los eruditos no encuentran explicación, la Iglesia católica ve cuestionado uno de los fundamentos de su dogma, el de la muerte y resurrección de Cristo, y el sistema sanitario y las funerarias se enfrentan a retos demográficos y económicos inéditos. Hospitales y asilos se llenan de personas incapacitadas que no pueden morir, y los empresarios del sector funerario temen quedarse sin trabajo.
La solución llega de la mano de la maphia, un grupo clandestino (la grafía con "ph" evita confundirlo con la mafia) que traslada a los moribundos al otro lado de la frontera, donde mueren de inmediato, porque en el resto del mundo la muerte sigue funcionando. El negocio crece tan deprisa que el propio gobierno acaba aliado con estos traficantes y el país roza la guerra con sus vecinos.
La Muerte reaparece entonces convertida en una mujer, a la que la novela escribe siempre en minúscula para distinguirla de la Muerte que pondrá fin al universo. Anuncia por carta a los medios que el experimento ha terminado y que la gente volverá a morir, pero, con el propósito de hacerlo con más humanidad, enviará una misiva previa a cada persona para avisarle de su fallecimiento con una semana de antelación. Esas cartas, de sobre violeta, sumen al país en el desconcierto.
El centro de la historia es la relación de la Muerte con un violonchelista que no muere. Sus cartas le son devueltas una y otra vez, y ella, intrigada, acaba tomando forma humana para conocerlo. Enamorada, deja de cumplir con su función y empieza a experimentar sensaciones nuevas, como el deseo de dormir. La humanización de la Muerte, provocada por el arte y el amor, es el eje de la segunda parte y la clave interpretativa de la obra.
La novela es también una reflexión sobre la relación de la sociedad con la muerte y sobre la hipocresía de las convenciones y los formalismos sociales. Su estilo es característico de Saramago: frases largas, puntuación sin comillas ni guiones de diálogo, comas en lugar de muchos puntos y nombres propios sin mayúscula, lo que pone a los personajes, incluida la Muerte, en un plano de igualdad con los humanos.
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Otras obras de José Saramago
- El Evangelio según Jesucristo 1991
- Ensayo sobre la ceguera 1995
- Ensayo sobre la lucidez 2004
- El viaje del elefante 2008
- Caín 2009
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