AutorHarold Pinter1930–2008El montaplatos es una obra de teatro en un acto escrita en 1957 por el dramaturgo británico Harold Pinter. Se sitúa en un sótano sin ventanas, típico de los escenarios de Pinter, donde dos asesinos a sueldo, Ben, el veterano, y Gus, su joven compañero, aguardan la llegada de su próxima víctima sin saber quién es ni por qué debe morir. Ben lee el periódico mientras Gus se ata los zapatos y le hace preguntas sobre los detalles de su oficio. La espera se llena de conversaciones aparentemente triviales sobre noticias de prensa, partidos de fútbol o la preparación del té, en las que se discuten cuestiones de vocabulario y se traslucen las jerarquías y las lealtades entre ambos.
En el fondo de la habitación hay un montaplatos que, de forma inexplicable, sube pedidos de comida a un lugar donde no hay cocina. Estos mensajes, junto a un sobre con doce cerillas que llega sin explicación, introducen un elemento absurdo y amenazante en un marco en apariencia realista. La tensión crece hasta que Gus sale a por agua y el montaplatos transmite una voz por el tubo acústico que anuncia la inminente llegada de la víctima. Cuando la puerta se abre, Gus entra despojado de su chaqueta, su chaleco, su corbata y su pistola, y ambos se miran en un largo silencio que cierra la obra.
El título alude al montaplatos, pero también puede leerse como una referencia a Gus, que no advierte que él mismo es la víctima, o a Ben, cuya obediencia a una autoridad superior lo lleva a eliminar a su compañero. La obra admite varias lecturas. Algunos críticos la consideran una comedia absurdista cercana a Esperando a Godot de Samuel Beckett, en la que dos hombres aguardan en un mundo sin sentido. Otros la interpretan como un drama político sobre cómo una jerarquía destruye al individuo, lectura que el propio Pinter aceptó para sus primeras obras. Desde esta perspectiva, la obra habla tanto del poder y la obediencia como de la traición en una relación personal.
El humor de la pieza procede de los juegos de palabras y de las disputas de significado heredadas del music-hall, pero esa comicidad no es gratuita: sirve para trazar las alianzas y los antagonismos entre los personajes. Pinter construyó un lenguaje escénico propio en el que lo que se dice importa menos que la estructura que revela. La obra se considera una de las piezas más logradas de sus años iniciales y ha sido reiteradamente reinterpretada. Tras su estreno mundial en Fráncfort en 1959, en versión alemana como Der Stumme Diener, llegó a Londres en 1960 en el Hampstead Theatre Club, con dirección de James Roose-Evans, y ha tenido numerosas reposiciones en Londres, Madrid y otras ciudades.
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