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Retrato de Harold Pinter
Imagen: Wikimedia Commons

Harold Pinter

1930–2008 · dramaturgo, guionista y director inglés, Premio Nobel de Literatura en 2005

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Juventud y primeros pasos

Harold Pinter nació el 10 de octubre de 1930 en Hackney, al este de Londres, hijo único de una familia judía de clase media baja de ascendencia centroeuropea. Su padre, Jack Pinter, era sastre de señoras, y su madre, Frances, ama de casa. Durante años creyó una historia familiar errónea que hablaba de un origen sefardí y de una huida de la Inquisición española, y por eso firmó sus primeros poemas con variantes como Pinta o da Pinto. Antonia Fraser, su segunda esposa, demostró después que el relato era apócrifo: sus abuelos procedían de Polonia y de Odesa, y la familia era askenazí.

La Segunda Guerra Mundial marcó su infancia. Durante el Blitz fue evacuado a Cornualles y Reading, y su biógrafo Michael Billington sostiene que aquella experiencia dejó en él un poso de soledad, desconcierto y pérdida que reaparece en casi toda su obra.

Escuela y primeras aficiones

Entre 1944 y 1948 estudió en Hackney Downs School, un instituto de tipo grammar school. Allí descubrió su facilidad para la escritura y la interpretación gracias a su profesor de inglés, Joseph Brearley, que lo dirigió en obras escolares y con quien mantenía largas conversaciones sobre literatura. Interpretó a Romeo y a Macbeth en producciones dirigidas por Brearley, y a los doce años empezó a escribir poesía, que apareció por primera vez en la revista del colegio en 1947 y, tres años más tarde, en la revista Poetry London.

Fue un corredor destacado, llegó a batir el récord de velocidad del centro y era un apasionado del cricket, deporte al que dedicó toda su vida una atención constante. La amistad masculina, con compañeros como Henry Woolf, fue otro pilar de su juventud y un tema recurrente en su teatro.

Formación como actor

En 1948 ingresó en la Royal Academy of Dramatic Art, pero no soportó la disciplina y abandonó en 1949 tras faltar a la mayoría de las clases. Ese mismo año fue llamado a filas y se declaró objetor de conciencia, lo que le acarreó juicios y una multa por negarse a cumplir el servicio militar. Más tarde asistió a la Central School of Speech and Drama, en 1951.

Durante más de una década trabajó como actor de repertorio. Hizo una gira por Irlanda con la compañía de Anew McMaster y después actuó en Inglaterra con la de Donald Wolfit. Entre 1954 y 1959 usó el nombre artístico de David Baron. Para completar sus ingresos trabajó como camarero, cartero o limpiador de nieve, sin dejar de escribir. Con el tiempo afirmó que sus papeles favoritos habían sido los siniestros, y esa experiencia escénica influyó de forma directa en su manera de construir personajes amenazantes.

Vida privada

En 1956 se casó con la actriz Vivien Merchant, a la que había conocido en una gira. Tuvieron un hijo, Daniel, nacido en 1958. Merchant apareció en muchas obras de su marido, pero el matrimonio fue turbulento. Pinter mantuvo durante años relaciones paralelas, entre ellas una con la periodista Joan Bakewell, que inspiró Traición. En 1975 se separó de Merchant tras iniciar una relación con la historiadora Antonia Fraser, con quien se casó en 1980. Merchant murió en 1982 de alcoholismo agudo, y la ruptura con Daniel, que acabó adoptando el apellido Brand, fue un episodio doloroso que Pinter nunca resolvió del todo.

Obra dramática y estilo

Su carrera como dramaturgo comenzó con La habitación, escrita en 1957 para una producción estudiantil en Bristol. Pocos meses después llegó La fiesta de cumpleaños, que fracasó comercialmente y apenas se mantuvo unas pocas representaciones. La crítica de Harold Hobson en The Sunday Times, publicada cuando la obra ya había cerrado, ayudó a dar visibilidad a su nombre. Los críticos bautizaron sus primeras piezas como «comedias de amenaza»: situaciones aparentemente inocentes que se vuelven absurdas y amenazantes por la conducta incomprensible de sus personajes.

La obra de Pinter tiene un estilo inconfundible: silencios, pausas, diálogos entrecortados y una tensión que surge de lo no dicho. Su influencia en Samuel Beckett es evidente en sus primeras piezas, y los dos intercambiaban borradores de sus textos. En los años sesenta llegaron El cuidador (1960), Retorno al hogar (1964), que obtuvo cuatro premios Tony en Broadway, y Una ligera molestia y Un amante, entre otras. Después, a partir de finales de los sesenta, escribió lo que la crítica llamó «teatro de memoria», como Viejos tiempos, Tierra de nadie y Traición, obras que exploran la ambigüedad del recuerdo, el deseo y la infidelidad.

A partir de los años ochenta, sus obras se volvieron más breves y abiertamente políticas. La última copa, El lenguaje de la montaña, sobre la represión del kurdo en Turquía, o El nuevo orden mundial son ejemplos de un teatro que denuncia la tortura y los abusos del poder. La última obra estrenada en vida fue Celebración (2000), una sátira social ambientada en un restaurante elegante.

Cine, televisión y dirección

Pinter fue también un guionista de referencia. Sus guiones para Joseph Losey, como El sirviente (1963), Accidente (1967) y El mensajero (1970), le dieron fama internacional. Adaptó obras propias como La fiesta de cumpleaños y Retorno al hogar, y textos ajenos como La mujer del teniente francés (1981), de John Fowles, y El proceso (1993), de Franz Kafka. Su guion de Traición y el de La mujer del teniente francés fueron nominados al Oscar en 1981 y 1983. Su último guion filmado fue la adaptación de Sleuth, de Anthony Shaffer, en 2007.

También dirigió cerca de cincuenta montajes de teatro, cine y televisión, entre ellos diez obras de Simon Gray, y actuó en películas propias como El sirviente y en otras como El sastre de Panamá, en la que interpretó a un personaje tío.

Compromiso político

Desde los años cincuenta mostró una posición crítica con el poder. Se implicó en la Campaña para el Desarme Nuclear y en el movimiento contra el apartheid, y en 1985 viajó a Turquía con Arthur Miller para investigar la tortura de escritores encarcelados. Se opuso a la guerra del Golfo, a los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia y a la invasión de Irak, y pronunció discursos encendidos en los que comparaba la política de George W. Bush con la Alemania nazi. Sus posiciones le granjearon admiración y también fuertes críticas, algunas de ellas muy duras, sobre todo cuando recibió el Premio Nobel.

Premio Nobel y últimos años

En 2005 recibió el Premio Nobel de Literatura, que la Academia sueca justificó por su capacidad para descubrir, en la charla de cada día, el abismo que se oculta bajo ella. Ese mismo año anunció que dejaba el teatro para centrarse en la poesía y en el activismo político, aunque en 2006 volvió a escena para interpretar Última cinta de Krapp, de Samuel Beckett, con una silla de ruedas motorizada, en un montaje del Royal Court que llenó todas las funciones.

Había sido diagnosticado de cáncer de esófago en 2001, y tras años de tratamientos murió de cáncer de hígado el 24 de diciembre de 2008, en Londres. Su legado es el de uno de los dramaturgos británicos más influyentes del siglo XX, y el adjetivo «pinteresco» ha pasado al inglés para designar una manera de escribir la tensión y el silencio.

Obras clave

  • La habitación (1957)
  • La fiesta de cumpleaños (1957)
  • El montaplatos (1960)
  • Retorno al hogar (1964)
  • Traición (1978)

Por dónde empezar

La habitación

La habitación es una obra breve, de un solo acto, con pocos personajes y un ambiente cotidiano que resulta fácil de seguir. Permite al lector entrar en el mundo de Pinter: silencios cargados de tensión, una amenaza que surge de lo trivial y diálogos que dicen mucho más de lo que aparentan.

Después: La fiesta de cumpleaños. La fiesta de cumpleaños amplía esos mismos rasgos en una obra más extensa, con más personajes y una tensión que crece hasta un final desconcertante.

Obras en Filopedia

Curiosidades

Una genealogía falsa

Durante años creyó que su familia era sefardí y descendía de quienes huyeron de la Inquisición. La investigación de su segunda esposa, Antonia Fraser, demostró que la historia era apócrifa.

Un críquet en el estudio

Un retrato de sí mismo de joven, bateando al críquet, presidía una de las paredes de su estudio. Era un aficionado al deporte que llevó su bate consigo cuando fue evacuado durante el Blitz.

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