Ateísmo
Concepto · Filosofía
Postura que niega la existencia de deidades, o que no cree en ellas, y que se opone al teísmo.
El ateísmo es, en su sentido más básico, la ausencia de creencia en la existencia de deidades; en un sentido más estricto, el rechazo de la creencia de que alguna deidad existe, y en su forma más restringida, la postura afirmativa de que no existe ninguna. Se opone al teísmo, la creencia en al menos una deidad, y se distingue también del agnosticismo, aunque ambas posturas pueden combinarse.
El término procede del griego ἄθεος (átheos), formado a partir de un prefijo privativo y de «dios», y significó originalmente «sin dioses» o «impío». Se empleó de forma peyorativa en la Antigüedad: los romanos acusaron a los cristianos de ateísmo por no adorar a sus dioses paganos. Con el tiempo el teísmo llegó a entenderse como la creencia en cualquier divinidad, y el ateísmo se fue precisando. Las primeras personas que se reconocieron a sí mismas como ateas vivieron durante la Ilustración, y la Revolución francesa fue el primer gran movimiento político que defendió la supremacía de la razón humana frente a la autoridad religiosa.
Los autores difieren en cómo definirlo. Jean Meslier defendió un ateísmo explícito que niega la existencia de Dios y sostiene que ninguna prueba racional la demuestra de forma concluyente. A. C. Grayling habla de un ateísmo metafísico: el universo no contiene agentes sobrenaturales de ningún tipo. Sylvain Maréchal rechazó a Dios como autoridad sobre la vida humana, pues creer en él equivalía, a su juicio, a someterse a una jerarquía. Michel Onfray sostiene que las religiones monoteístas son indefendibles como fuentes de sentido y de conocimiento sobre el mundo. André Comte-Sponville propone un ateísmo espiritual: es posible renunciar a Dios sin renunciar a una vida espiritual basada en la atención, la generosidad y el amor.
Un ejemplo sencillo ayuda a distinguir las categorías: un niño pequeño que nunca ha oído hablar de dioses no cree en ninguno, pero no ha rechazado conscientemente nada; ese es el ateísmo implícito. Quien, conociendo la idea de Dios, la rechaza de manera deliberada, practica el ateísmo explícito. Filósofos como Antony Flew distinguieron además entre el ateísmo positivo o fuerte, que afirma que los dioses no existen, y el negativo o débil, que abarca cualquier forma de no teísmo.
El debate actual gira en torno a la carga de la prueba: muchos ateos sostienen que su postura es más parsimoniosa que el teísmo y que corresponde al creyente justificar su fe. Otros discuten si el ateísmo implica también un acto de fe, puesto que la imposibilidad de demostrar la inexistencia de algo no equivale a afirmar que sea imposible. Estimar cuántos ateos hay en el mundo resulta complejo, pues las definiciones varían. Las encuestas sitúan a quienes se declaran ateos convencidos en una minoría global, con mayor presencia en Asia Oriental y Europa Occidental.
Autores que lo usan
- Jean Meslier 1664–1729
Ateísmo explícito: niega la existencia de Dios y sostiene que ninguna prueba racional la demuestra de forma concluyente. - Michel Onfray n. 1959
Ateísmo: las religiones monoteístas son indefendibles como fuentes de sentido y de conocimiento sobre el mundo. - Sylvain Maréchal 1750–1803
Ateísmo: rechazó a Dios como autoridad sobre la vida humana, pues creer en él equivalía, a su juicio, a someterse a una jerarquía. - André Comte-Sponville n. 1952
Ateísmo espiritual: se puede renunciar a Dios sin renunciar a una vida espiritual, basada en la atención, la generosidad y el amor. - A. C. Grayling n. 1949
Ateísmo metafísico: el universo no contiene agentes sobrenaturales de ningún tipo.