Agnosticismo
Concepto · Filosofía
Postura que sostiene que no es posible saber con certeza si Dios existe, y que suspende el juicio sobre ello.
El agnosticismo es la postura que sostiene que no es posible saber con certeza si Dios existe o no, y que, por tanto, la creencia no debe afirmarse ni negarse de forma concluyente. Quien adopta esta actitud suspende el juicio: no cree en la existencia de un ser divino, pero tampoco la niega de manera categórica.
El término fue acuñado en 1869 por el biólogo británico Thomas Henry Huxley, quien lo empleó para describir su rechazo a las afirmaciones de conocimiento espiritual o místico que carecían de pruebas suficientes. Huxley lo presentó no como un credo, sino como un método de investigación prudente y basado en la evidencia. La palabra combina el prefijo griego a- ('sin') con gnosis ('conocimiento'), es decir, 'sin conocimiento'. Las ideas que subyacen a esta postura son, sin embargo, mucho más antiguas. El Himno de la creación del Rig-veda se pregunta por el origen del universo sin dar una respuesta definitiva, y en la Grecia clásica Protágoras cuestionó las descripciones convencionales de los dioses, mientras que los escépticos posteriores, como Pirrón, defendieron la suspensión del juicio ante la imposibilidad de alcanzar certezas.
El filósofo escocés David Hume sostuvo que casi todas las afirmaciones sobre el mundo están sujetas a algún grado de duda, pues la falibilidad humana impide alcanzar certezas absolutas, salvo en verdades que lo son por definición. Immanuel Kant y Søren Kierkegaard reforzaron después la idea de que ciertas cuestiones metafísicas exceden la capacidad de la razón.
La mayoría de los autores distingue varias formas de agnosticismo. El agnosticismo débil o empírico sostiene que la pregunta no puede responderse hoy, pero podría hacerlo en el futuro si surgieran pruebas. El agnosticismo fuerte afirma, en cambio, que la existencia o inexistencia de Dios es incognoscible en principio. También se distingue entre quien suspende el juicio tras examinar la cuestión y quien simplemente nunca se ha planteado el problema.
Un ejemplo sencillo ayuda a entender la postura: alguien que, tras leer argumentos a favor y en contra de la existencia de Dios, concluye que ninguno resulta decisivo, no tiene por qué afirmar ni negar nada. Esa es la actitud agnóstica, distinta del ateísmo, que niega la existencia divina, y del teísmo, que la afirma.
En la actualidad el debate gira en torno a si la suspensión del juicio es realmente una posición neutra o si, en la práctica, se parece al ateísmo. Algunos críticos sostienen que la falta de pruebas concluyentes debería llevar a la incredulidad por defecto, mientras que otros recuerdan que existen agnósticos teístas que creen en Dios sin pretender conocerlo con certeza. El agnosticismo también se aplica fuera de la religión, por ejemplo a cuestiones científicas o filosóficas sin resolver.
Autores que lo usan
- Thomas Henry Huxley 1825–1895
Agnosticismo: lo que no puede conocerse debe reconocerse como tal, sin afirmar ni negar con certeza. - Neil deGrasse Tyson n. 1958
Agnosticismo: No afirma ni niega la existencia de un poder superior, y considera que la ciencia no puede resolver esa cuestión. - Robert G. Ingersoll 1833–1899
Agnosticismo: la afirmación de que no podemos saber con certeza si existe Dios, y que por eso conviene basar las creencias en la evidencia. - Robert Anton Wilson 1932–2007
Agnosticismo generalizado: la duda debe extenderse a todas las certezas, no solo a las religiosas. - Anthony Kenny 1931–2026
Agnosticismo: la posición por defecto ante Dios no es el teísmo ni el ateísmo, sino reconocer que no existe prueba concluyente en ninguno de los dos sentidos. - Chauncey Wright 1830–1875
Agnosticismo: ante la falta de pruebas, lo prudente es suspender el juicio sobre la existencia de Dios.