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Retrato de Timón el Silógrafo
Imagen: Wikimedia Commons

Timón el Silógrafo

319 a. C.–229 a. C. · filósofo escéptico griego y poeta satírico

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Timón de Fliunte, conocido como Timón el Silógrafo, fue un filósofo griego de la época helenística, nacido hacia el 320 a. C. en Fliunte, en el Peloponeso, y muerto hacia el 230 a. C. Pertenece a la tradición escéptica de Pirrón, a quien siguió como discípulo. Importa sobre todo por haber dado forma satírica a la duda filosófica y por haber difundido esa actitud frente a los dogmáticos de su tiempo.

La mayor parte de lo que sabemos de su vida procede de Diógenes Laercio. Quedó huérfano muy joven y se dedicó a la danza, hasta que la abandonó por la filosofía. Estudió en Megara con Estilpón, volvió a su ciudad, se casó y se trasladó con su mujer a Élide para escuchar a Pirrón, cuyas ideas hizo suyas. Por apuros económicos recorrió el Helesponto y la Propóntide, y en Calcedonia enseñó filosofía y retórica con éxito. Después se instaló en Atenas, donde vivió hasta su muerte, con una breve estancia en Tebas. Según Diógenes, trató a los reyes Antígono y Ptolomeo Filadelfo.

Su obra más conocida son los Silloi, poemas satíricos en tres libros y en hexámetros. En ellos ridiculiza las doctrinas de los filósofos, tanto vivos como muertos, y en los dos últimos libros adopta la forma de un diálogo en el que él pregunta y Jenófanes responde. Se perdieron casi todos sus escritos, incluidos poemas, tragedias y una gran cantidad de obras en prosa, y sólo se conservan fragmentos citados por autores posteriores.

Su pensamiento parte de la idea de que las cosas son indiferentes, inestables e indeterminadas, de modo que ni los sentidos ni las opiniones pueden tenerse por verdaderos o falsos. Por eso conviene suspender el juicio y no inclinarse hacia ninguna posición, afirmando de cada cosa que no es más que no es, o que es y no es, o que ni es ni no es. Esta actitud de suspensión se mantuvo como un rasgo central del escepticismo.

Tras su muerte, la escuela quedó sin sucesor inmediato hasta que Tolomeo de Cirene la restauró. Sus discípulos y la cadena de pensadores que siguió, como Enesidemo y Sexto Empírico, conservaron su legado escéptico, que llegó hasta la filosofía moderna. Algunos estudiosos han sugerido incluso que el pirronismo se debe en buena parte a Timón y no sólo a Pirrón.

Ideas clave

  • Indiferencia de las cosas: las cosas no son ni verdaderas ni falsas por sí mismas, sino inestables e indeterminadas.
  • Desconfianza de los sentidos y las opiniones: ni la percepción ni la opinión ofrecen un criterio seguro de verdad.
  • Suspensión del juicio: lo prudente es no tener opiniones ni inclinarse hacia ninguna posición dogmática.
  • Crítica satírica al dogmatismo: los Silloi ridiculizan a los filósofos que afirman saber cómo son las cosas.

Curiosidades

Un chiste sobre la vista

Según Diógenes Laercio, Timón era tuerto, y él mismo se llamaba «Cíclope». A alguien que se admiraba de todo le dijo que, siendo tres allí, sólo tenían cuatro ojos.

Leyendo sin darse cuenta

Al leer sus propios poemas ante el orador Zopito, se saltó varias hojas seguidas, más de la mitad, sin advertirlo y siguió leyendo, tan poco le importaba el orden.

Una pregunta a Arcesilao

Al ver a Arcesilao rodeado de charlatanes y aduladores, le preguntó: «¿A qué vienes tú aquí donde estamos los hombres libres?»

Maestros e influencias

Maestros

Discípulos

  • Arato 314 a. C.–239 a. C.

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