AutorGeorge Gurdjieff1866–1949El Cuarto Camino es un sistema de desarrollo interior difundido en Occidente por George Ivanovich Gurdjieff (1866–1949) y, sobre todo, por su discípulo P. D. Ouspensky, que lo expuso en libros como En busca de lo milagroso y en sus conferencias. Su propósito es que la persona despierte de un estado que Gurdjieff describía como un sueño semihipnótico, en el que la mayoría de los seres humanos vive reaccionando de forma automática a los estímulos sin ser realmente conscientes de sí mismos. El método busca aumentar y dirigir la atención y la energía, reducir la distracción y la ensoñación, y favorecer una integración de los centros intelectual, emocional y físico. Este trabajo interior sería el inicio de un proceso de transformación cuyo fin es que el ser humano llegue a ser lo que debería ser.
La denominación procede de la comparación con los tres caminos tradicionales: el del faquir, que trabaja solo el centro motor; el del monje, centrado en lo emocional; y el del yogui, centrado en lo intelectual. Según Gurdjieff y Ouspensky, esos caminos exigen un renunciamiento radical que pocos contemporáneos pueden asumir. El Cuarto Camino, en cambio, se practica en medio de la vida ordinaria, sin retiro ni abandono de las responsabilidades, pues todo el trabajo es interior. Ouspensky lo describe además como un camino sin forma permanente ni instituciones fijas, que aparece y desaparece según leyes propias.
Gurdjieff afirmaba que sus enseñanzas procedían de conocimientos antiguos que había reunido en largos viajes por Oriente Medio, Asia Central y otras regiones, en contacto con monasterios y maestros. Su sistema combina elementos del sufismo, el cristianismo esotérico, el hermetismo y tradiciones orientales, aunque sus seguidores insisten en que constituye una síntesis propia. Tras regresar a Rusia, fundó en 1919 el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre, que en 1922 se estableció en el Prieuré de Avon, cerca de Fontainebleau. Allí se difundieron sus famosos movimientos o danzas sagradas, ejercicios grupales de cuerpo y atención que siguen practicándose.
Entre los principios básicos figuran la autoobservación, que consiste en observar pensamientos, emociones y reacciones sin juzgarlos ni identificarse con ellos; el recuerdo de sí, un estado de presencia más sostenido; el trabajo consciente y el sufrimiento intencional, esfuerzos deliberados contra el automatismo; y la idea de que el yo está fragmentado en muchos «yoes» que se contradicen. Gurdjieff distinguía además entre la esencia, lo innato en la persona, y la personalidad, formada por lo aprendido y lo impuesto. Tras su muerte en 1949, sus discípulos, como Jeanne de Salzmann, fundaron fundaciones y grupos que continuaron el trabajo en distintos países, y su influencia se extendió a la psicología transpersonal, la literatura y la música.
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