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Retrato de Visarión Belinski
Imagen: Wikimedia Commons

Visarión Belinski

1811–1848 · crítico literario y periodista ruso de tendencia occidentalizante

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Visarión Grigórievich Belinski (1811-1848) fue un crítico literario y periodista ruso de tendencia occidentalizante, y una de las voces intelectuales más influyentes de la Rusia de Nicolás I. Su importancia reside en haber convertido la crítica literaria en un terreno de juicio moral y social, en una época en la que la censura dejaba pocas vías para el debate político directo.

Nació en Sveaborg, cerca de Helsinki, en una familia de clase media; su padre era médico militar de la Armada. Estudió en los liceos de Chembar y Penza y, entre 1829 y 1832, cursó estudios en la Universidad de Moscú, de la que fue apartado por su actividad política y por unas notas que se presentaron como falta de talento. Esa formación irregular hizo que buena parte de su saber procediera de la lectura propia, sobre todo de la filosofía alemana de Kant, Schelling y Hegel, que frecuentó en la tertulia de Stankévich. Sus recursos fueron siempre escasos: vivió de traducciones y de colaboraciones en revistas, y la enfermedad pulmonar que lo acompañó desde 1837 agravó su situación.

Su carrera se consolidó en San Petersburgo, donde desde 1839 dirigió los Anales de la Patria (Otéchestvennye zapiski), que se convirtió en la tribuna de la vanguardia literaria rusa. Desde allí impulsó sus panorámicas anuales de la literatura rusa y publicó ensayos sobre Pushkin, Gógol y el teatro ruso. En su texto Pensamientos y observaciones defendió los principios de lo que se ha llamado naturalismo ruso, una corriente a la que se sumaron Gógol, Dostoyevski y Goncharov. Más tarde, en 1846, pasó a encargarse de la crítica en El Contemporáneo, junto al poeta Nikolái Nekrásov.

El núcleo de su pensamiento es la idea de la persona, la lichnost, como sujeto con dignidad y derechos. Belinski aceptaba con los eslavófilos que la sociedad tiene prioridad sobre el individualismo, pero sostenía que esa sociedad debía permitir la expresión de las ideas y los derechos individuales. Frente a los eslavófilos, consideraba la ortodoxia una fuerza retrógrada, y defendía la razón y el conocimiento frente a la autocracia y la teocracia. Para él, la literatura debía ser verdadera en un doble sentido: retratar la vida real y comprometerse con una posición moral justa. Criticó con dureza la servidumbre, la pobreza y la crueldad hacia los débiles, y de ahí procede su célebre rechazo del arte por el arte. En su carta a Gógol de 1847, escrita desde Salzburgo, le reprochó su giro hacia el tradicionalismo y lo llamó «predicador del látigo y apóstol del oscurantismo». La carta es hoy considerada uno de los mejores ejemplos de crítica literaria del siglo XIX ruso.

Murió en 1848, poco antes de ser arrestado por la policía zarista. Sus obras completas se publicaron en doce volúmenes entre 1859 y 1862. Su influencia fue duradera: moldeó la actitud moral y social de toda una generación de escritores y pensadores rusos, y su figura pesa más como guía de la conciencia pública que como crítico estrictamente literario. Sus ideas llegaron después a la escena contemporánea, pues el dramaturgo Tom Stoppard lo convirtió en personaje de su trilogía sobre intelectuales rusos, La costa de Utopía.

Ideas clave

  • Lichnost, o la persona: el individuo, con su dignidad y sus derechos, es el valor último frente a cualquier sistema.
  • Arte y verdad: la obra literaria vale en la medida en que expresa una verdad sobre la vida real y un compromiso moral justo.
  • Crítica social: la literatura debe atender a los problemas sociales, como la servidumbre, y no encerrarse en la pura estética.
  • Razón frente a autocracia: la razón y el conocimiento son la vía para cuestionar el poder absoluto y la teocracia.
  • Occidentalismo moderado: Rusia debe asumir la herencia racional europea sin renunciar a sus rasgos propios.

Curiosidades

Expulsado de la universidad

Fue apartado de la Universidad de Moscú en 1832, oficialmente por falta de talento, aunque la causa real fue su actividad política.

La carta a Gógol

Su carta a Gógol de 1847 llamó al autor «predicador del látigo y apóstol del oscurantismo», y se considera uno de los mejores ejemplos de crítica literaria del XIX ruso.

Maestros e influencias

Influyó en

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