
Mani
216–274 · líder religioso y fundador del maniqueísmo, de origen parto
Mani (c. 216-274) fue un líder religioso de origen parto, fundador del maniqueísmo, una doctrina religiosa que surgió en el siglo III a partir de elementos del cristianismo gnóstico, el budismo y el zoroastrismo. Se le sitúa en el ámbito de la Antigüedad tardía, en el Imperio sasánida y en el parto, y su mensaje llegó a extenderse ampliamente antes de ser perseguido. Por su importancia, es una de las figuras que mejor muestran cómo las religiones del mundo iranio, mesopotámico y mediterráneo se mezclaron en esos siglos.
Según los relatos conservados, Mani pertenecía a la nobleza parta. Su padre, Pattig, procedía de Hamadán, y su madre estaba emparentada con la dinastía arsácida. De joven vivió en el seno de una comunidad judeocristiana ascética, la de los elcesaitas, relacionada con los ebionitas. Hacia los veinticinco años comenzó a predicar una doctrina que proponía la salvación mediante el conocimiento, la renuncia, el vegetarianismo, el ayuno y la castidad. Más tarde se presentó como el Paráclito prometido en el Nuevo Testamento y como el último de una larga serie de enviados de Dios, en la que incluía a Set, Noé, Abraham, Zoroastro, Buda y Jesús, entre otros. Sus seguidores le atribuyeron milagros, aunque las fuentes son tardías y conviene tomarlas con cautela.
Sus primeros misioneros difundieron la fe por Persia, Palestina, Siria y Egipto. Al principio contó con el apoyo del emperador sasánida Sapor I, que lo protegió, y de su hijo Ormuz, que fue su discípulo. Sin embargo, Ormuz murió poco después y le sucedió su hermano Bahram I, enemigo de Mani, que lo hizo encarcelar con el apoyo del clero zoroástrico. Mani murió en prisión, aunque las fuentes no coinciden en el modo exacto de su muerte. Sus obras se han perdido en gran parte, pero sus enseñanzas se conservan en fragmentos en copto, en textos posteriores y en versiones desarrolladas en China, especialmente en la región de Turfán. Su influencia se extendió durante siglos por Asia Central y Oriente, y la figura de Mani ha sido objeto de interés hasta la literatura moderna, como la novela de Amin Maalouf Les jardins de lumière (1991).
Ideas clave
- Gnosis salvadora: el conocimiento de la verdad sobre el origen del alma y del mundo libera al ser humano de la materia.
- Dualismo: la realidad se divide entre el bien espiritual y la materia, identificada con el mal, en una lucha cósmica constante.
- Ascetismo: la renuncia, el vegetarianismo, el ayuno y la castidad son caminos para liberar la luz que hay en cada persona.
- Sucesión de profetas: Mani se consideraba el último de una cadena de reveladores enviados por Dios a todas las culturas.
Curiosidades
Un nombre con varios significados
El nombre Mani podría derivar de una palabra arameo-babilónica relacionada con la luz, aunque su sentido exacto sigue sin resolverse.
Un nombre transformado
En las fuentes griegas y latinas su nombre aparece como Manichaeus, lo que se ha relacionado con la idea de derramar maná.
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