
Luciano de Samósata
120–180 · escritor satírico sirio en lengua griega, uno de los primeros humoristas de la literatura
Origen y primeros años
Luciano de Samosata nació hacia el año 125 en Samosata, una ciudad de las riberas del Éufrates, en el extremo oriental del Imperio romano. Poco antes de su nacimiento, la antigua capital del reino de Comagene había pasado a formar parte de la provincia romana de Siria. La mayoría de sus habitantes eran de habla siríaca, y es probable que esa fuera también la lengua materna de Luciano, aunque toda su obra conservada está escrita en griego. Procedía de una familia de condición modesta: sus padres no podían costearle una educación superior.
Aprendizaje y primer fracaso
Según su opúsculo El sueño, que es probablemente una pieza literaria más que un relato fiable, fue aprendiz de escultor en el taller de un tío suyo. Su torpeza manual le hizo estropear una estatua y la paliza que recibió le llevó a huir. Durante el sueño que tuvo entonces, las personificaciones de la escultura y de la cultura se disputaban su voluntad, y él eligió la cultura. Los especialistas coinciden en que el relato es en buena parte ficticio, y lo mismo sucede con otras referencias autobiográficas de su obra, porque Luciano era un autor muy dado a la ironía.
Formación y primeros años de abogado
Luciano aprendió el griego ático con tal profundidad que pudo parodiar a los trágicos, a Platón, a rétores y filósofos e incluso al griego de Homero. Su formación retórica se produjo probablemente en Jonia, el gran centro de la enseñanza de la retórica de la época. Según relata en El pescador, al principio intentó ejercer de abogado en Antioquía, pero se sintió desengañado por la falsedad de la profesión y decidió dedicarse a la sofística y a la filosofía.
Viajes y conferencias
Durante el reinado de Marco Aurelio recorrió el Mediterráneo ofreciendo conferencias públicas por Grecia, Italia y la Galia, por las que cobraba sumas elevadas. Es posible que en la Galia ocupara un puesto oficial de profesor bien remunerado. Hacia el año 160 regresó a Oriente como un personaje acomodado y famoso, visitó Samosata y estuvo en Antioquía hacia 162 o 163. Mientras viajaba se casó, y de su matrimonio nació al menos un hijo, al que alude en uno de sus escritos.
Atenas y la madurez literaria
Hacia 165 compró una casa en Atenas e invitó a sus padres a vivir con él. Durante unos diez años abandonó casi por completo la enseñanza oral y se dedicó a escribir, en un ático muy puro. En este periodo compuso la mayor parte de las obras que se conservan. También leyó algunas de sus composiciones en ciudades griegas como Éfeso y Corinto. En 167 presenció en Olimpia el suicidio del filósofo cínico Peregrino Proteo, que se arrojó a la hoguera tras pronunciar su propio elogio fúnebre. Luciano lo describió con desdén en Sobre la muerte de Peregrino, un texto en el que también se burla de los cristianos.
Obra y estilo
Se conservan más de ochenta opúsculos de temas muy variados, algunos de autenticidad discutida. Entre los más conocidos figura Historia verdadera, una narración satírica que parodia a los autores que cuentan maravillas, y que suele considerarse uno de los primeros antecedentes de la ciencia ficción, con viajes a la Luna, guerras interplanetarias y seres extraños. Luciano se considera también el inventor del diálogo cómico, una parodia del diálogo socrático, en obras como Diálogos de los dioses, Diálogos de los muertos o La almoneda de los filósofos. Su sátira no se dirige a un sistema de creencias firmes, como la de Aristófanes, sino que se burla de la hinchazón, la falsedad y el ridículo de lo atacado, y detrás de ella se advierte un escepticismo profundo, que se refleja en su admiración por Epicuro y por el cínico Menipo.
Últimos años y legado
Hacia 175 volvió a dar conferencias, y poco después aceptó un empleo estable y bien pagado en la administración romana de Egipto, como asistente del gobernador para asuntos judiciales. Se cree que murió en Alejandría poco después de la muerte de Cómodo, en 192, aunque no hay certeza al respecto. Su obra tuvo una enorme difusión en la Antigüedad y en Bizancio. En Occidente, su revalorización llegó con el Renacimiento, y su huella se advierte en Erasmo de Róterdam, Rabelais, Cervantes, Quevedo, Swift y Voltaire. Friedrich Engels lo llamó «el Voltaire de la Antigüedad clásica», y el cráter lunar Lucian lleva su nombre.
Ideas clave
- Escepticismo radical: desconfía de cualquier dogma filosófico o religioso y no defiende una doctrina propia.
- Sátira frente a la solemnidad: ataca la hinchazón, la afectación y la falsedad de filósofos, sacerdotes y charlatanes.
- El diálogo cómico: transforma el diálogo socrático en un género de parodia que pone en escena a dioses y muertos.
- Crítica de la credulidad: muestra cómo las personas se dejan engañar por impostores y falsos profetas.
Por dónde empezar
Los Diálogos de los muertos son una buena puerta de entrada porque son breves, amenos y directos. En treinta conversaciones satíricas, personajes históricos y míticos ya fallecidos discuten sobre la vanidad, el poder y la fama, con un humor ágil que retrata la ironía de Luciano frente a las pretensiones humanas.
Después: Diálogos de los dioses. Los Diálogos de los dioses aplican el mismo estilo satírico al Olimpo, mostrando la misma mirada burlona sobre lo sagrado y lo humano.
Obras en Filopedia
Libros para leer
- Lucian's True History InglésEPUB 119 KBLeer en línea
- The Works of Lucian of Samosata — Volume 04 InglésEPUB 282 KBLeer en línea
- Trips to the Moon InglésEPUB 166 KBLeer en línea
- The Works of Lucian of Samosata — Volume 01 InglésEPUB 291 KBLeer en línea
- The Works of Lucian of Samosata — Volume 03 InglésEPUB 301 KBLeer en línea
Curiosidades
Un aprendiz poco hábil
Según El sueño, arruinó una estatua en la que trabajaba en el taller de su tío, lo que provocó que huyera y buscara otra formación.
Un suicidio en Olimpia
En el año 167 presenció la muerte en la hoguera de Peregrino Proteo, que había anunciado que se arrojaría a las llamas. Luciano describió el suceso con desdén.
Un apodo famoso
Friedrich Engels lo denominó el Voltaire del mundo antiguo, comparación que sigue utilizándose para subrayar su tono burlón hacia la religión.
Maestros e influencias
Influyó en
- Voltaire 1694–1778
- Machado de Assis 1839–1908
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