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Retrato de Elie Wiesel
Imagen: Wikimedia Commons

Elie Wiesel

1928–2016 · escritor, profesor y activista político estadounidense de origen rumano, superviviente del Holocausto y premio Nobel de la Paz

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Infancia y familia

Eliezer Wiesel nació el 30 de septiembre de 1928 en Sighet, la actual Sighetu Marmației, en la región de Maramureș, en los Cárpatos rumanos. En su casa se hablaba sobre todo yidis, aunque también alemán, húngaro y rumano. Su madre, Sarah Feig, era hija de Dodye Feig, un jasid de Vizhnitz y agricultor de la cercana aldea de Bocskó, bien considerado en su comunidad. Su padre, Shlomo, le inculcó un fuerte sentido humanista y le animó a aprender hebreo y a leer literatura, mientras que su madre le impulsó al estudio de la Torá. Wiesel llegó a decir que su padre representaba la razón y su madre la fe. Se le enseñó que su linaje se remontaba al rabino Schlomo Yitzhaki (Rashi) y que descendía del rabino Yeshayahu ben Abraham Horovitz ha-Levi. Su familia hablaba húngaro y se sentía poco vinculada al Reino de Rumanía, por lo que respaldó el Segundo Arbitraje de Viena, que atribuyó el norte de Transilvania, incluida Sighet, a Hungría.

La deportación

En marzo de 1944 Alemania ocupó Hungría y el Holocausto se extendió también al norte de Transilvania. Wiesel, de quince años, fue confinado con el resto de la población judía del pueblo en uno de los dos guetos instalados en Máramarossziget, la ciudad donde había nacido. En mayo, bajo presión alemana, las autoridades húngaras comenzaron a deportar a la comunidad hacia Auschwitz, donde hasta el 90 por ciento de los llegados fue asesinado a su llegada. Su madre y su hermana menor murieron en las cámaras de gas poco después de llegar. Wiesel y su padre fueron seleccionados para trabajar mientras conservaran la capacidad física. Después fueron trasladados al campo de Buchenwald, donde su padre murió poco antes de la liberación. Wiesel llevaba tatuado en el brazo izquierdo el número A-7713. Contó a Oprah Winfrey que su principal motivo para sobrevivir era saber que su padre seguía con vida: «Sabía que si yo moría, él moriría». En La noche recordó la vergüenza que sintió al oír cómo golpeaban a su padre sin poder ayudarle. El campo fue liberado por el Tercer Ejército de Estados Unidos el 11 de abril de 1945. Sus hermanas mayores, Hilda y Beatrice, sobrevivieron.

Formación y primeros años en Francia

Tras la guerra, Wiesel fue uno de los mil niños supervivientes de Buchenwald trasladados a Écouis, en Francia, donde la Œuvre de secours aux enfants había establecido un centro de rehabilitación. Después pasó a un hogar de Ambloy, dirigido por Judith Hemmendinger, destinado a chicos de familias ortodoxas, que más tarde se trasladó a Taverny. En París aprendió francés y estudió literatura, filosofía y psicología en la Sorbona. Asistió a conferencias de Martin Buber y de Jean-Paul Sartre, y leyó por las noches a Dostoievski, Kafka y Thomas Mann. Antes de cumplir diecinueve años ya trabajaba como periodista, enseñaba hebreo y dirigía coros. Escribió para periódicos israelíes y franceses, incluido el yidis Tsien in Kamf. En 1946 intentó, sin éxito, unirse al movimiento sionista clandestino tras el atentado del Irgún contra el hotel King David de Jerusalén, y en 1948 tradujo artículos para publicaciones del Irgún sin llegar a ser miembro. En 1949 viajó a Israel como corresponsal del diario francés L'arche y más tarde fue corresponsal en París del israelí Yedioth Ahronoth, para el que ejerció después como corresponsal itinerante.

Del silencio a la escritura

Durante diez años después de la guerra Wiesel se negó a escribir o hablar de lo vivido. Lo cambió su encuentro con François Mauriac, premio Nobel de Literatura en 1952, católico practicante que había combatido en la Resistencia francesa y que acabaría siendo su amigo íntimo. Mauriac lo comparó con «Lázaro resucitado» y lo animó a poner por escrito su experiencia. El primer resultado fue Un di velt hot geshvign (Y el mundo callaba), un manuscrito de unas novecientas páginas en yidis, publicado en forma abreviada en Buenos Aires. Wiesel reescribió después una versión más corta en francés, La Nuit (1955-1958), traducida al inglés como Night en 1960. El libro vendió poco al principio, pero atrajo la atención de críticos y de escritores como Saul Bellow, y con el tiempo se tradujo a unos treinta idiomas y vendió millones de ejemplares en Estados Unidos. Orson Welles quiso llevarlo al cine, pero Wiesel se negó porque, según él, la obra perdería sentido sin los silencios entre sus palabras. En 2006 Oprah Winfrey la eligió para su club de lectura. Su trilogía autobiográfica, formada por La noche, El alba y El día, completa ese recorrido.

Estados Unidos y su obra

En 1955 se trasladó a Nueva York como corresponsal de Yediot Ahronot, y en 1963 obtuvo la nacionalidad estadounidense tras décadas como apátrida. En 1969 se casó con la austriaca Marion Erster Rose, que tradujo buena parte de sus libros, y tuvieron un hijo, Shlomo Elisha. Mantuvo una relación cercana con el rebe lubavitch Menajem Mendel Schneerson, con quien conversó y se carteó sobre la fe después del Holocausto; Wiesel reconoció que fue el rebe quien le animó a formar una familia. Escribió más de cuarenta libros, en su mayoría ensayos y literatura sobre el Holocausto, así como novelas. Algunos historiadores le atribuyen haber dado al término «Holocausto» su sentido actual, aunque él no lo consideraba una palabra adecuada para aquel acontecimiento. En 1975 fundó con Leonard Fein la revista Moment. El juicio de Dios (1979) se inspira en una experiencia de Auschwitz en la que tres judíos, cerca de la muerte, juzgan a Dios por su opresión contra el pueblo judío. Publicó sus memorias en dos volúmenes: Todos los ríos van al mar (1994), que llega hasta 1969, y Y el mar nunca se llena (1999), que cubre los años 1969 a 1999.

Docencia y activismo

Desde 1976 fue catedrático Andrew Mellon de Humanidades en la Universidad de Boston, donde enseñaba en los departamentos de religión y filosofía; la universidad creó en su honor el Centro Elie Wiesel de Estudios Judíos. Fue profesor en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, en Yale y en el Barnard College. Junto a su mujer fundó en 1986 la Fundación Elie Wiesel para la Humanidad y presidió entre 1978 y 1986 la comisión presidencial sobre el Holocausto, impulsando la construcción del Museo Conmemorativo del Holocausto de Washington, inaugurado en 1993. Defendió a las víctimas de numerosas causas: los judíos soviéticos y etíopes, el apartheid sudafricano, los genocidios de Ruanda y Bosnia, la guerra de Darfur, el movimiento kurdo, el genocidio armenio, los desaparecidos argentinos, el pueblo miskito, los tamiles de Sri Lanka y el genocidio camboyano. Se opuso a la pena de muerte y su lema de que «ningún ser humano es ilegal» se popularizó en defensa de los inmigrantes. En 1999 pronunció en Washington su discurso «Los peligros de la indiferencia», en el que criticaba la neutralidad ante el sufrimiento ajeno. Su fundación sufrió pérdidas importantes al invertir su patrimonio en el fraude piramidal de Bernard Madoff.

Posición sobre Israel y polémicas

Wiesel se declaró defensor de Israel y apoyó al país en los momentos de escalada del conflicto árabe-israelí. En 1982 aceptó, a petición del ministerio de Exteriores israelí, dimitir como presidente de una conferencia internacional sobre el Holocausto y el genocidio armenio, y trabajó para cancelarla o eliminar de ella el debate sobre el genocidio armenio. Respaldó públicamente a Netanyahu, incluido su controvertido discurso de 2015 en el Congreso sobre Irán, y afirmó que Jerusalén «pertenece al pueblo judío», oponiéndose a cualquier concesión territorial en la ciudad. Criticó a Hamás por usar niños como escudos humanos durante la guerra de Gaza de 2014. Aunque en vida evitó pronunciarse sobre los asentamientos israelíes, según el columnista Hussein Ibish se mostró favorable a extenderlos en los territorios conquistados en 1967. Su posición ante el conflicto fue objeto de críticas por parte de quienes le reprochaban no abordar la ocupación de Palestina, y su hijo lo describió como un «apasionado sionista». Wiesel, en cambio, se presentaba como pacifista y antiimperialista y dirigió conversaciones directas que buscaban facilitar el proceso de paz.

Premios, legado y última etapa

Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1986 por denunciar la violencia, la represión y el racismo; el comité lo describió como un «mensajero para la humanidad» y destacó que su compromiso nacía del sufrimiento judío pero se extendía a todos los pueblos oprimidos. Obtuvo también la Medalla de Oro del Congreso en 1985, la Medalla Presidencial de la Libertad y fue elegido miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras en 1996. En 2006 acompañó a Oprah Winfrey a Auschwitz y en 2009 a Barack Obama y Angela Merkel en su visita a Buchenwald. Ese mismo año regresó a Hungría por primera vez desde la guerra, aunque en 2012 protestó contra el encubrimiento del papel de su país en el Holocausto y devolvió la condecoración que había recibido de su gobierno. Murió en su casa de Manhattan el 2 de julio de 2016, a los 87 años. Fue enterrado en el cementerio Sharon Gardens de Valhalla, Nueva York. Su esposa Marion falleció en 2025.

Ideas clave

  • Obligación de tomar partido: ante el sufrimiento y la humillación de otros, la neutralidad beneficia al opresor, y el silencio, al verdugo.
  • Memoria como deber: recordar el Holocausto es una responsabilidad para evitar que la barbarie se repita.
  • Testimonio personal: la experiencia vivida en los campos es la base de una reflexión sobre la fe, la razón y la pérdida de Dios, presente sobre todo en La noche.
  • Defensa de los derechos humanos: la lucha contra la injusticia debe extenderse a todos los pueblos oprimidos, no solo al propio.

Obras en Filopedia

Curiosidades

Un manuscrito en yidis

Su primera versión del testimonio fue un manuscrito en yidis de unas novecientas páginas, publicado en forma abreviada en Buenos Aires.

Rechazo a una adaptación

El director Orson Welles quiso llevar La noche al cine, pero Wiesel se negó, pensando que el libro perdería su sentido sin los silencios entre sus palabras.

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