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Retrato de Arnoldus Geulincx
Imagen: Wikimedia Commons

Arnoldus Geulincx

1624–1669 · filósofo ocasionalista y racionalista flamenco

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Arnold Geulincx (Amberes, 1624 - Leiden, 1669) fue un filósofo flamenco de la tradición cartesiana, al que se considera uno de los ocasionalistas más singulares del siglo XVII. Su pensamiento se sitúa en la estela de Descartes, pero lo lleva a conclusiones propias sobre la acción humana y el conocimiento, y por ello merece atención hoy: anticipó con su «armonía preestablecida» una idea que Leibniz desarrollaría después con mucha mayor fama.

Estudió filosofía y teología en la Universidad de Lovaina, donde fue nombrado profesor de filosofía en 1646. Perdió su cargo en 1658, posiblemente por motivos religiosos, aunque también se ha sugerido una combinación de opiniones poco populares y su matrimonio ese mismo año. Ese mismo año obtuvo el título de médico y se trasladó a la Universidad de Leiden, donde se convirtió al calvinismo. Al principio dio clases particulares; en 1662 fue nombrado lector de lógica y en 1665 profesor por nombramiento especial. Murió en Leiden en 1669, a los 45 años, víctima de una epidemia. Dejó la mayor parte de su obra, escrita en latín, inédita, y fue su editor Cornelis Bontekoe quien la dio a conocer tras su muerte.

Su doctrina parte de una frase que resume su filosofía: «Así existe, luego así es». Para resolver el dualismo cartesiano entre mente y cuerpo, propuso que ambos se coordinan por una armonía establecida de antemano. A diferencia de Leibniz, no vinculó esa armonía con el optimismo de «el mejor de los mundos posibles». Según Geulincx, el ser humano no actúa realmente: la voluntad impulsa nuestros actos, pero estos son solo causas ocasionales, y la causa verdadera es Dios. De ahí que la virtud principal sea la humildad y que el sabio se limite a querer lo que puede querer. Su teoría del conocimiento es modesta: solo alcanzamos la superficie de las cosas y conocemos con certeza nuestras propias acciones.

Su influencia perduró de forma inesperada. Samuel Beckett lo citó con frecuencia, y su aforismo «Donde nada vales, nada quieras» aparece en varias obras del escritor irlandés.

Ideas clave

  • Armonía preestablecida: mente y cuerpo se coordinan por un orden fijado por Dios, sin que uno cause directamente al otro.
  • Ocasionalismo: nuestros actos son solo ocasiones; la causa verdadera de los movimientos y las sensaciones es Dios.
  • No haces lo que ignoras cómo se hace: el ser humano es espectador de sus propios actos, que no comprende del todo.
  • Humildad: la virtud fundamental consiste en reconocer que no somos la causa de lo que hacemos.
  • Conocimiento superficial: solo podemos conocer nuestras acciones y pasiones; la verdadera sabiduría pertenece a Dios.

Curiosidades

Un aforismo muy citado por Beckett

Samuel Beckett repetía a los críticos demasiado inquisitivos su aforismo «Donde nada vales, nada quieras». Aparece también en su novela Molloy, donde el narrador recuerda con afecto la figura de Geulincx.

Maestros e influencias

Discípulos

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