Pulsión de muerte
Concepto · Psicología
Tendencia de todo ser vivo a volver a un estado inorgánico; en Freud, base de la agresión y de la repetición compulsiva.
La pulsión de muerte (en alemán, Todestrieb) es, en el psicoanálisis freudiano, la tendencia inherente a todo ser vivo a retornar a un estado inerte, inorgánico y anterior a la vida. Forma, junto a las pulsiones de vida o Eros, uno de los dos grandes grupos de pulsiones que Sigmund Freud distinguió en su segunda tópica.
El concepto fue formulado por Freud en Más allá del principio de placer (1920), aunque tuvo un antecedente en el trabajo de la psicoanalista rusa Sabina Spielrein, quien en 1912 había escrito sobre la destrucción como parte del devenir. Freud llegó a la idea a partir de un problema clínico: la repetición compulsiva. Veteranos de guerra con neurosis traumática volvían una y otra vez, en sueños, a la experiencia que les había causado dolor, y los niños repetían en sus juegos situaciones desagradables, como cuando arrojaban lejos de sí un objeto para recrear la ausencia de su madre. Estos comportamientos parecían contradecir el principio de placer, que regula el funcionamiento psíquico buscando reducir la tensión. Para explicarlos, Freud postuló una fuerza que empuja a los organismos hacia la disolución.
Al principio, Freud empleó como equivalentes las expresiones «pulsión de muerte» y «pulsión de destrucción». Más tarde precisó que la primera recae sobre el propio individuo y que la segunda, derivada de ella, se dirige hacia el exterior, como agresividad. Así, la agresión hacia los demás aparece como una pulsión de muerte desviada hacia fuera, mientras que, cuando permanece volcada sobre el yo, puede manifestarse en conductas autodestructivas o en el sentimiento de culpa, sobre todo cuando interviene el superyó.
El concepto ha sido muy debatido. Muchos psicoanalistas posteriores, como Ernest Jones, consideraron innecesario postular una pulsión específica de muerte y prefirieron explicar la agresión por otras vías. Otros la han aceptado y han propuesto términos análogos a la libido, como mortido, empleado por Paul Federn, o destrudo. Hoy sigue siendo una de las ideas más discutidas de la teoría freudiana, tanto dentro del psicoanálisis como en la filosofía, donde se la ha relacionado con el pesimismo de Schopenhauer.
Autores que lo usan
- Sabina Spielrein 1885–1942
Pulsión destructiva: la destrucción es una fuerza que participa en el nacimiento y la transformación de lo nuevo, no solo un impulso negativo. - Paul Federn 1871–1950
Mortido: término que introdujo para nombrar la pulsión de muerte de Freud.