Argumento ontológico
Concepto · Filosofía
Razonamiento a priori que pretende demostrar la existencia de Dios a partir de su mera definición como el ser máximo concebible.
El argumento ontológico es un razonamiento deductivo a priori a favor de la existencia de Dios que parte de la definición o concepto de Dios, y no de la observación del mundo. Su nombre procede de la palabra griega ontos, «ser», porque su prueba se apoya en lo que significa existir para aquello que se define.
Su formulación clásica se debe a Anselmo de Canterbury, en su obra Proslogion (1078). Anselmo define a Dios como aquello mayor que lo cual nada puede pensarse. Si ese ser existiera solo en el entendimiento, podría pensarse otro aún mayor que existiera también en la realidad; por tanto, concluye, el ser máximo debe existir realmente. La idea de que lo máximo debe ser real ya aparecía, en formas parecidas, en pensadores griegos y en autores cristianos anteriores, aunque Anselmo la expuso con una claridad que la hizo famosa.
Descartes retomó el argumento en el siglo XVII, sosteniendo que la existencia de un ser sumamente perfecto se deduce de la idea clara y distinta que tenemos de él. Leibniz, a comienzos del siglo XVIII, matizó la propuesta: el argumento podría demostrar, como mucho, que un ser necesario es imposible o real, pero no que sea real sin más. En el siglo XX, Kurt Gödel formalizó una versión con lógica modal, y Norman Malcolm y Alvin Plantinga reavivaron el debate.
Las críticas han sido numerosas. Gaunilo de Marmoutiers, contemporáneo de Anselmo, comparó el razonamiento con el de una isla perfecta que, según la misma lógica, debería existir. Kant sostuvo que la existencia no es un predicado, es decir, que no añade nada a la esencia de una cosa; por eso se puede concebir un ser perfecto que no exista. Hume y Tomás de Aquino también la rechazaron por motivos distintos. Hoy la mayoría de los filósofos lo considera insuficiente, aunque sigue siendo un referente para discutir la relación entre pensamiento, existencia y lenguaje.
Autores que lo usan
- Anselmo de Canterbury 1033–1109
Argumento ontológico: si Dios es aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, no puede existir solo en la mente, porque sería menor que existiendo también en la realidad.