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Retrato de Protágoras
Imagen: Wikimedia Commons

Protágoras

489 a. C.–419 a. C. · sofista griego y maestro de retórica

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Protágoras de Abdera (c. 485 - c. 411 a. C.) fue un sofista griego, una de las figuras más conocidas del siglo V a. C. Platón lo presenta como el inventor del sofista profesional, es decir, de quien cobra por enseñar la «virtud», entendida como saber y habilidad para triunfar en la vida pública. Se le estudia junto a Gorgias como uno de los pocos sofistas que Platón y Aristóteles consideraron filósofos. Importa porque sus planteamientos sobre el conocimiento, el lenguaje y la convivencia política siguen discutiéndose veinticinco siglos después.

Su vida fue itinerante. Según la mayoría de los autores antiguos era natural de Abdera, aunque el dramaturgo Eupolis lo consideraba originario de Teos. Una anécdota muy repetida, transmitida por Aulo Gelio, cuenta que Demócrito lo vio cargar leña atada con una precisión tan geométrica que lo acogió como discípulo; el relato es probablemente legendario. Recorrió las ciudades griegas, Sicilia y Asia Menor enseñando retórica, buena conducta y el arte de gestionar los asuntos propios y los de la ciudad. Cobraba honorarios elevados, lo que le dio fama y también críticas. Visitó Atenas en varias ocasiones y mantuvo una estrecha amistad con Pericles, quien le encargó la constitución de la colonia de Turios, redactada hacia 444-443 a. C., texto que estableció por primera vez la educación pública y obligatoria.

Sus relaciones con la ciudad se enfriaron tras la muerte de Pericles. Diógenes Laercio cuenta que, al leer en casa de Eurípides su libro Sobre los dioses, en el que confesaba no saber si existen los dioses, fue acusado de impiedad. Según Filóstrato no está claro si hubo juicio, y la tradición habla de destierro o de muerte. En todo caso, sus libros fueron quemados. Murió ahogado durante la travesía hacia Sicilia, y las fuentes discrepan sobre su edad, que se da como 70 o 90 años.

No se conserva ninguna obra completa suya. Lo que sabemos procede de fragmentos y de los testimonios de Platón, que lo convierte en personaje de varios diálogos, y de Aristóteles, que lo critica. Se le atribuye la clasificación de los tipos de frase, como preguntas, órdenes o peticiones, el estudio de los géneros gramaticales y un interés por la corrección del lenguaje. Su tesis más famosa, «El hombre es la medida de todas las cosas», aparece en su obra Sobre la verdad y se interpreta de distintas maneras. Platón la entendió como negación de una verdad objetiva. Protágoras, según se desprende de los fragmentos, pensaba que cada juicio depende de la experiencia de quien lo emite. De ahí extraía una consecuencia práctica: la convivencia y la democracia exigen escuchar las opiniones ajenas y debatirlas abiertamente, aunque no todas tengan el mismo valor, y el sofista debía enseñar a distinguir cuáles resultan útiles. Sostuvo también que sobre cualquier asunto caben dos argumentos opuestos, idea que se asocia con la antilogía, y por ello se le reprochó hacer más fuerte el argumento más débil.

Su influencia es notable. Su relativismo y su atención al lenguaje lo sitúan entre los antecedentes de la retórica y de la reflexión sobre la palabra. Además, su figura quedó como símbolo del sofista, término que con el tiempo adquirió un matiz despectivo.

Ideas clave

  • Relativismo del juicio: cada persona juzga las cosas según su experiencia, y por ello no hay una medida única de lo verdadero para todos.
  • El hombre como medida: la fórmula «El hombre es la medida de todas las cosas» resume su relativismo y se interpreta de maneras distintas.
  • Antilogía: sobre cualquier asunto pueden sostenerse dos argumentos opuestos, y el buen orador debe saber defender ambos.
  • Enseñanza de la virtud como saber práctico: la virtud consiste en el conocimiento necesario para gestionar los asuntos propios y los de la ciudad.
  • Convivencia democrática: el debate abierto entre opiniones diversas es la base de las decisiones comunes.

Curiosidades

El cojín del cargador

Se cuenta que, de joven, trabajó como cargador e inventó un cojín, llamado tyle, para facilitar el transporte de la carga. Diógenes Laercio dice que Demócrito quedó tan impresionado por el ingenio que lo acogió como discípulo.

Un pago condicionado a la victoria

Según la anécdota antigua, pactó con su discípulo Evatlo que este le pagaría solo si ganaba su primer juicio. Como Evatlo no ganaba casos y se negaba a pagar, Protágoras lo demandó, dando lugar a la llamada paradoja de Protágoras.

Un día de debate sobre una muerte

Plutarco cuenta que Pericles y Protágoras discutieron durante un día entero sobre quién era responsable de la muerte de un atleta alcanzado por una jabalina: el lanzador, la jabalina o los organizadores de los juegos.

Maestros e influencias

Discípulos

Influyó en

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