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Retrato de Marco Aurelio
Imagen: Wikimedia Commons

Marco Aurelio

121–180 · emperador romano y filósofo estoico

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Marco Aurelio (Roma, 121 - Vindobona o Sirmio, 180) fue emperador romano entre 161 y 180 y uno de los máximos representantes de la filosofía estoica. Pertenece a la última generación de los llamados Cinco Buenos Emperadores, en un siglo II en el que el Imperio vivió una notable estabilidad. Su figura interesa hoy tanto por su gobierno como por su pensamiento, que nos ha llegado sobre todo a través de sus Meditaciones.

Procedía de una familia de origen itálico asentada en la Bética, en la provincia de Hispania. Su padre, el pretor Marco Annio Vero, murió cuando él tenía tres años, y el niño fue criado por su madre, Domicia Lucila, y por su abuelo paterno. Adriano se fijó en él desde joven y, tras la muerte de su hijo adoptivo Lucio Elio César en 138, dispuso que Antonino Pío adoptara a Marco y a Lucio Vero como herederos. Marco recibió una formación esmerada en griego y latín con maestros como Herodes Ático y Marco Cornelio Frontón. De esa época se conserva su correspondencia con Frontón, que muestra a un joven aplicado y reflexivo, cada vez más atraído por la filosofía, en especial por los Discursos de Epicteto. Casado con Faustina la Menor en 145, participó en la vida pública romana a la sombra de Antonino, ejerció el consulado y recibió poderes crecientes.

Cuando Antonino murió en 161, Marco aceptó el trono con la condición de compartirlo con Lucio Vero, a quien consideraba un militar útil para los frentes orientales. Su reinado estuvo marcado por las guerras: contra el renovado Imperio parto en Oriente, contra los marcomanos, cuados y yaziges en el Danubio y Germania, y contra la revuelta de Avidio Casio en las provincias orientales, que fue sofocada. La peste antonina, que estalló hacia 165 o 166, causó entre cinco y diez millones de muertes y afectó gravemente a la población. Lucio Vero murió en 169, probablemente a causa de la epidemia, y Marco gobernó después en solitario, aunque desde 177 compartió el poder con su hijo Cómodo, que le sucedió. También redujo la pureza de la plata del denario, y durante su reinado parece haber aumentado la persecución contra los cristianos, aunque es improbable que él la impulsara.

Sus ideas se entienden mejor a partir del estoicismo, que sostenía que la virtud es el único bien verdadero y que la razón debe guiar la conducta. Marco insistió en distinguir lo que depende de nosotros de lo que no depende, y en aceptar con serenidad el orden natural del mundo, del que formamos parte. Sus Meditaciones, escritas en griego durante las campañas de la década de 170, son notas personales de un hombre que se exigía disciplina moral en medio de la guerra y la enfermedad, más que un tratado sistemático. Por eso se han considerado un modelo de gobierno ejercido con responsabilidad.

Su influencia ha sido duradera. Durante siglos se le ha considerado el símbolo de la era dorada del Imperio romano, y sus Meditaciones han sido leídas por escritores, filósofos y gobernantes muy alejados de su tiempo. Hoy siguen siendo una de las fuentes más directas para entender el estoicismo antiguo.

Ideas clave

  • Lo que depende de nosotros: la distinción entre aquello que controlamos, como nuestros juicios y actos, y aquello que no controlamos, como la opinión ajena o los acontecimientos, es el punto de partida de la vida virtuosa.
  • La razón como guía: la razón humana forma parte de una razón universal que ordena el mundo, y vivir bien consiste en actuar de acuerdo con ella.
  • La virtud como único bien: salud, riqueza o fama son indiferentes en sí mismas; lo verdaderamente bueno es la justicia, la templanza, el valor y la prudencia.
  • Aceptación del orden natural: frente a los males y las pérdidas, conviene asumir con serenidad lo que la naturaleza dispone, recordando que todos formamos parte de una comunidad racional.
  • Deber hacia los demás: el ser humano ha nacido para cooperar con sus semejantes, y la gobernanza justa exige servir al bien común antes que al interés propio.

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Curiosidades

Un apodo de Adriano

Adriano le llamaba cariñosamente verissimus, término que podría traducirse como honesto.

Una educación sin ostentación

Cuando llegó al trono, Marco Aurelio afirmó que su madre le había enseñado a vivir sin ostentación, según él mismo recuerda en sus Meditaciones.

Ingreso temprano en el orden ecuestre

Cuando tenía seis años, fue el propio Adriano quien gestionó su ingreso en el ordo equester.

Maestros e influencias

Maestros

Influyó en

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