Filopedia English
Retrato de G. K. Chesterton
Imagen: Wikimedia Commons

G. K. Chesterton

1874–1936 · escritor, periodista y pensador británico, apologista cristiano

Compartir:FacebookWhatsApp

Gilbert Keith Chesterton (Londres, 1874-Beaconsfield, 1936) fue un escritor, periodista y pensador británico, figura central de la literatura inglesa de comienzos del siglo XX. Se le conoce como el «príncipe de las paradojas» por un estilo que daba la vuelta a los refranes y lugares comunes hasta mostrar en ellos algo sorprendente. Su defensa de la tradición y de la fe cristiana le dio una voz propia, y autores como Jorge Luis Borges admiraron después su obra.

Nació en Campden Hill, en Kensington, en una familia en la que la práctica religiosa era irregular. Fue bautizado de bebé en la Iglesia anglicana, pero en su juventud se acercó al ocultismo y se declaró agnóstico militante. Estudió en St. Paul y después en la Slade School of Art, con la intención de dedicarse a la ilustración, aunque no llegó a obtener un título. Fue amigo íntimo de Edmund Clerihew Bentley y de Hilaire Belloc. En 1901 se casó con Frances Blogg, anglicana practicante, que le ayudó a volver hacia el cristianismo; el matrimonio duró toda su vida.

Vivió del periodismo. Tras trabajar como crítico de arte y de literatura, desde 1902 escribió una columna semanal en The Daily News y, desde 1905, en The Illustrated London News, donde colaboró durante unos treinta años. Escribió alrededor de ochenta libros, además de poemas, relatos, ensayos, obras de teatro y biografías. Entre sus títulos más conocidos están El hombre que fue Jueves, Ortodoxia, El Napoleón de Notting Hill y El hombre eterno. Pero su personaje más recordado es el padre Brown, un sacerdote católico de aspecto modesto cuya comprensión de la naturaleza humana le permite resolver crímenes. Sus historias se reunieron en cinco volúmenes publicados entre 1911 y 1935, y en cada una el detective corrige la mirada equivocada de quienes lo rodean.

Chesterton sostenía que el escepticismo moderno a menudo se presentaba como neutral cuando en realidad descansaba en supuestos no examinados. En Ortodoxia defendió la tradición cristiana como un equilibrio de verdades opuestas, más capaz de dar sentido a la experiencia humana corriente que las doctrinas de moda de su tiempo. Frente al superhombre de Nietzsche, y frente a la idea de que el progreso exigía abandonar el pasado, sostuvo que la tradición conserva un saber que ninguna generación puede reunir por sí sola. Esta convicción maduró durante años: pasó del anglicanismo a la Iglesia católica, en la que ingresó en 1922 tras largas conversaciones con sacerdotes como John O'Connor o Ronald Knox y con amigos como Maurice Baring. Su catolicismo le llevó a ver la Iglesia como un mapa para orientarse en el laberinto de la condición humana.

Murió de insuficiencia cardiaca en su casa de Beaconsfield el 14 de junio de 1936. Ronald Knox predicó en su misa de réquiem en la catedral de Westminster, señalando hasta qué punto toda una generación había asimilado el modo de pensar de Chesterton. Había sido propuesto para el Premio Nobel de Literatura en 1935 y fue el primer presidente del Detection Club. Hoy se le recuerda como un autor que usó la paradoja como herramienta para pensar y que defendió la fe con humor y sin solemnidad.

Ideas clave

  • La paradoja como método. Chesterton daba la vuelta a lo obvio para que el lector volviera a ver con sorpresa lo que había dejado de mirar.
  • La tradición como saber acumulado. Lo transmitido por las generaciones anteriores contiene conocimientos que no se pueden obtener solo con la experiencia de una época.
  • Crítica al escepticismo que se cree neutral. Toda postura, también la escéptica, parte de supuestos que conviene examinar antes de darlos por sentados.
  • La fe como visión equilibrada del mundo. El cristianismo, según él, reúne verdades aparentemente opuestas y da cuenta mejor de la realidad humana que las ideologías modernas.

Libros para leer

Ver toda la biblioteca

Curiosidades

Un juicio simulado

En enero de 1914, Chesterton actuó como juez en un juicio simulado contra John Jasper por el asesinato de Edwin Drood. George Bernard Shaw hizo de presidente del jurado.

Un telegrama despistado

Se cuenta que, con su habitual distracción, envió a su esposa un telegrama desde Market Harborough preguntándole dónde debía estar. Ella, según la anécdota, le respondió: «En casa».

El ingenio frente a Shaw

Chesterton le dijo a Shaw que, al verlo, cualquiera pensaría que una hambruna había asolado Inglaterra. Shaw le respondió que, al verlo a él, cualquiera pensaría que la había causado.

Maestros e influencias

Influido por

Influyó en

Texto original de Filopedia a partir de Wikipedia (es) y Wikipedia (en) y Wikidata.