
Chinua Achebe
1930–2013 · novelista, poeta y crítico nigeriano
Infancia y primeros años
Albert Chinualumogu Achebe nació el 16 de noviembre de 1930 en Ogidi, en lo que entonces era la Nigeria colonial británica y hoy es el estado de Anambra, en el sureste del país. Sus padres, Isaiah Okafo Achebe y Janet Anaenechi Iloegbunam, eran conversos de la Church Mission Society, una misión protestante, aunque la familia conservó un profundo respeto por las tradiciones igbo. El padre había abandonado las prácticas religiosas de sus antepasados, pero no su memoria. El propio nombre del niño era una oración: Chinualumogu significa «que Dios luche en mi favor».
En aquella casa convivían dos mundos. La madre y su hermana Zinobia le contaban cuentos populares, una tradición central de la comunidad igbo, y el padre llenaba las paredes con collages, almanaques y libros, entre ellos una adaptación en prosa de El sueño de una noche de verano y una versión igbo de El progreso del peregrino. Achebe disfrutaba de los acontecimientos tradicionales de la aldea, como las ceremonias de máscaras, que más tarde recrearía en sus novelas y relatos.
Formación escolar
Ingresó en la escuela primaria St Philips' Central School en 1936. Pese a sus protestas, pasó una semana en la clase religiosa destinada a los más pequeños, hasta que el capellán advirtió su inteligencia y lo trasladó a un curso superior. Un maestro lo describió como el alumno con mejor caligrafía y mejor lectura de su clase. Asistía a la escuela dominical y a los oficios evangélicos mensuales, a menudo cargando el maletín de su padre. En uno de aquellos encuentros estalló una polémica cuando antiguos fieles de la nueva iglesia cuestionaron al catequista sobre los principios del cristianismo; Achebe incluiría una escena inspirada en ese episodio en Todo se desmorona.
A los doce años se trasladó a Nekede, cerca de Owerri, para estudiar en la Central School, donde trabajaba como profesor su hermano mayor John. Allí conoció el arte mbari, expresión tradicional que busca la protección de los dioses mediante esculturas y collages de sacrificio simbólico. En 1944 superó las pruebas de acceso al Government College de Umuahia, institución de inspiración británica creada en 1929 para formar a la futura élite nigeriana. Su exigencia académica era alta y el inglés era la única lengua permitida, lo que Achebe recordaría más tarde como una orden de abandonar las lenguas maternas para hablar la de los colonizadores. Terminó la secundaria en cuatro años en lugar de cinco, y dedicó buena parte de su tiempo a la biblioteca del centro. Allí leyó a Booker T. Washington, Swift, Stevenson o Haggard, y reconoció después que, como lector juvenil, se había puesto del lado de los personajes blancos frente a los africanos, a los que describía como salvajes.
Universidad y el giro hacia la literatura
En 1948 se inauguró en Ibadan la primera universidad de Nigeria, entonces University College y vinculada a la Universidad de Londres. Achebe fue admitido entre los primeros estudiantes con una beca para estudiar medicina. Durante sus años allí empezó a volverse un crítico severo de la literatura europea sobre África. La lectura de Mister Johnson, de Joyce Cary, que retrataba a los nigerianos como salvajes o bufones, le provocó tal indignación que decidió dedicarse a la escritura. Lo consideró un síntoma de la ignorancia cultural del autor británico.
Abandonó la medicina para estudiar inglés, historia y teología, lo que le costó la beca y lo obligó a pagar la matrícula. Su familia contribuyó con dinero; su hermano Augustine renunció al viaje anual a casa para financiarle los estudios. En 1950 publicó su primer texto en el University Herald, «Polar Undergraduate», un ensayo irónico sobre la vitalidad intelectual de sus compañeros, y en 1951 escribió su primer cuento, «In a Village Church», que mezcla la vida rural nigeriana con las instituciones y los iconos cristianos. Otros relatos de esos años, como «The Old Order in Conflict with the New» y «Dead Men's Path», exploran el conflicto entre tradición y modernidad buscando el diálogo entre ambas partes. Se graduó en 1953 con un título de segunda clase, lo que lo dejó inquieto sobre su futuro.
Docencia y radio en Lagos
Tras regresar a Ogidi, un antiguo compañero lo animó a presentarse a una plaza de profesor de inglés en la escuela Merchants of Light, en Oba. Era un centro modesto, con una biblioteca escasa y un edificio deteriorado, levantado sobre un terreno que los vecinos llamaban «mal bosque» por considerarlo habitado por espíritus hostiles. Achebe animaba a sus alumnos a leer con amplitud y a escribir con originalidad, y llevaba al aula los periódicos que él mismo había leído de estudiante. Permaneció cuatro meses.
En 1954 aceptó un puesto en el Nigerian Broadcasting Service, la red radiofónica creada en 1933 por el gobierno colonial, y se trasladó a Lagos. Lo destinaron al departamento de charlas, donde preparaba guiones para la emisión oral. Ese trabajo le enseñó a dominar los matices entre la lengua escrita y la hablada, una habilidad que le sirvió luego para escribir diálogos de gran verosimilitud. La ciudad, un enorme conglomerado de migrantes llegados del campo, le causó una fuerte impresión y comenzó a escribir una novela en un momento en que apenas existía ficción africana en inglés; sólo destacaban Palm-Wine Drinkard, de Amos Tutuola, y People of the City, de Cyprian Ekwensi.
Todo se desmorona
En 1956 viajó a Londres para formarse en la escuela de personal de la BBC y entregó el manuscrito a Gilbert Phelps, quien se entusiasmó con la obra y ofreció presentarla a su editorial. Achebe declinó, convencido de que aún debía trabajarla. De regreso en Nigeria la reescribió: suprimió la segunda y la tercera parte, conservó la historia de Okonkwo, un labrador de ñame que vive la colonización y lucha contra la herencia de un padre deudor, amplió capítulos y reestructuró la prosa. El título, Things Fall Apart, procede de un verso del poema «The Second Coming», de W. B. Yeats.
En 1957 envió el único original a un servicio de mecanografía de Londres. Al no recibir respuesta, su jefa en la radio, Angela Beattie, visitó la empresa durante un viaje y exigió explicaciones; el manuscrito estaba olvidado en un rincón. Achebe reconoció después que, de haberse perdido, probablemente habría abandonado la escritura. En 1958, a través de un agente londinense, la novela llegó a varias editoriales. Algunas la rechazaron alegando que la ficción de autores africanos carecía de mercado. Heinemann dudó hasta que su asesor educativo Donald MacRae, recién llegado de un viaje por África occidental, la leyó y escribió que era la mejor novela que había leído desde la guerra. El 17 de junio de 1958 se publicaron 2.000 ejemplares en tapa dura. La prensa británica la recibió con elogios; en Nigeria, la acogida fue más fría, y en Ibadan algunos profesores se divirtieron ante la idea de que un exalumno escribiera una novela valiosa.
La obra narra la caída de Okonkwo en la aldea de Umuofia, cuando llegan los misioneros y la administración colonial. Achebe explora el choque entre la cultura igbo y el cristianismo, temas que ya asomaban en sus cuentos. Con el tiempo se convirtió en la novela africana más leída, estudiada y traducida: supera los ocho millones de ejemplares vendidos y ha aparecido en unos cincuenta idiomas. Wole Soyinka la describió como la primera novela en inglés que hablaba desde dentro del carácter africano, en lugar de presentar al africano como un exótico, como suele hacerlo el hombre blanco.
La trilogía, la vida familiar y la diplomacia cultural
En 1958 empezó a salir con Christiana Chinwe Okoli, con quien se casó en 1961 en la capilla de la Universidad de Ibadan. Tuvieron cuatro hijos, Chinelo, Ikechukwu, Chidi y Nwando. Ante la visión de la infancia que transmitían las escuelas de Lagos, con profesores mayoritariamente blancos y libros de texto prejuiciosos, Achebe publicó en 1966 Chike and the River, su primer libro infantil.
En 1960 publicó No longer at ease, sobre Obi, nieto de Okonkwo, un funcionario atrapado en la corrupción de Lagos. Lo cierra la tercera novela, Arrow of God (1964), que transcurre en Umuaro a comienzos del siglo XX y sigue al sacerdote Ezeulu, que enfrentado al poder británico manda a su hijo a aprender los secretos de los extranjeros, con un desenlace trágico. El crítico estadounidense John Updike admiró la audacia de un final que pocos novelistas occidentales se habrían atrevido a escribir. Entre ambas, Achebe recorrió África oriental con una beca Rockefeller en 1960 y viajó a Estados Unidos y Brasil con una beca de la UNESCO en 1962, donde discutió con escritores como Ralph Ellison y Arthur Miller las dificultades de escribir en lenguas poco extendidas.
Desde la radio impulsó la creación de la Voice of Nigeria, la emisora internacional del país, que inauguró en 1962. En ese mismo año participó en el encuentro de escritores africanos en lengua inglesa celebrado en Kampala, donde conoció a Wole Soyinka, Kofi Awoonor y Langston Hughes. Ayudó también a lanzar la African Writers Series de Heinemann, que dio visibilidad a Ngũgĩ wa Thiong'o y a Flora Nwapa. En su ensayo «Where Angels Fear to Tread», de 1962, criticó a quienes juzgan a los autores africanos desde fuera: nadie puede comprender a otro cuya lengua no habla, y la lengua, subrayó, no son sólo palabras sino toda una visión del mundo.
En 1966 publicó A Man of the People, una sátira sobre un Estado africano recién independizado y su corrupción política. Poco después se produjo el golpe militar de enero de 1966, y amigos del entorno de Achebe le advirtieron de que las autoridades lo vinculaban con el episodio. Hubo que huir hacia el sureste, la región de Biafra, donde su familia vivió momentos de gran peligro.
Biafra y la guerra
En mayo de 1967 la región sureste de Nigeria proclamó la República de Biafra. Achebe se implicó en su causa, actuó como su embajador e hizo llamamientos a Europa y América para pedir ayuda ante el hambre y la violencia que padecía la población. Su amigo Christopher Okigbo murió combatiendo en agosto de 1967, y Achebe le dedicó más tarde el poema «Dirge for Okigbo». Durante la guerra, la familia se vio obligada a abandonar Enugu y bombardeos cercanos destruyeron su casa. Cuando el gobierno federal recuperó la región en 1970, Achebe se involucró en partidos políticos, pero pronto se desencantó por la corrupción y el elitismo que presenció y abandonó la política activa.
En los años setenta vivió largas temporadas en Estados Unidos. En 1975 pronunció la conferencia «Una imagen de África: el racismo en El corazón de las tinieblas de Conrad», donde llamó a Joseph Conrad racista de forma rotunda; el texto, publicado en The Massachusetts Review, se convirtió en un hito del pensamiento poscolonial y provocó una fuerte polémica.
Últimos años y legado
Tras un accidente de tráfico en 1990 que le dejó una parálisis parcial, regresó a Estados Unidos, donde enseñó durante unos diecinueve años en el Bard College. Tras obtener en 2007 el Premio Man Booker Internacional, desde 2009 hasta su muerte fue profesor de estudios africanos en la Universidad Brown. Falleció en Boston el 21 de marzo de 2013.
Su obra abarca novelas, relatos, poemas, ensayos y libros infantiles. Su estilo se apoya en la tradición oral igbo y mezcla la narración directa con cuentos populares, proverbios y oratoria. Le preocuparon siempre la cultura, el colonialismo, las relaciones entre hombres y mujeres, la política y la historia. Aunque se le llamó a menudo padre de la literatura africana moderna, él rechazó esa etiqueta. Su legado se recuerda cada año en el Festival Literario Chinua Achebe.
Ideas clave
- Identidad y tradición: Achebe muestra que la cultura igbo tenía valores, instituciones y una lógica propia, y que no era un mero vacío que la colonización debía llenar.
- Choque de valores: Sus novelas examinan el encuentro entre la tradición africana y el cristianismo y la administración colonial, sin idealizar ninguna de las dos partes.
- Lengua del colonizador: Defendió escribir en inglés como medio para llegar a un público amplio, y a la vez darle un tono y un estilo africanos.
- Crítica de la mirada occidental: Sostuvo que la literatura europea sobre África solía deshumanizar a sus personajes, y que esa representación era parte del problema colonial.
Por dónde empezar
Todo se desmorona 1958
Todo se desmorona es la novela más accesible para empezar. Narra la vida de Okonkwo, un respetado guerrero de una aldea igbo, y la llegada de los misioneros y del poder colonial británico. El lector encontrará una mirada humana y compleja sobre la tradición, el orgullo y la ruptura cultural, escrita con una prosa sobria y muy legible.
Después: Flecha de Dios. Flecha de Dios continúa la mirada sobre el choque colonial con un protagonista religioso y político, y completa la llamada trilogía africana con gran profundidad.
Obras en Filopedia
Curiosidades
Un castigo por el igbo
En el Government College, según recordó, recibió su primer castigo por pedir en igbo que le pasaran el jabón. La norma imponía el inglés incluso en la vida cotidiana.
Un cambio de carrera
Empezó medicina en Ibadán, pero tras leer Mister Johnson, de Joyce Cary, decidió dedicarse a la escritura y pasó a estudiar inglés, historia y teología.
Maestros e influencias
Influyó en
- Chimamanda Ngozi Adichie n. 1977
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