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Retrato de Ann Radcliffe
Imagen: Wikimedia Commons

Ann Radcliffe

1764–1823 · novelista británica

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Ann Radcliffe (Londres, 1764 – Londres, 1823) fue una novelista británica que escribió en inglés y es una de las figuras fundacionales de la novela gótica. Su obra se leyó con avidez a finales del siglo XVIII, cuando el género empezaba a convertirse en lectura de moda. Su importancia reside en haber fijado las pautas del relato de misterio y terror que otros autores imitaron durante décadas.

Nació como Ann Ward en Holborn, hija única de un comerciante de mercería. Pasó buena parte de su infancia entre Bath y la casa de su tío Thomas Bentley, socio del fabricante de cerámica Josiah Wedgwood. En 1787 se casó con William Radcliffe, periodista y editor, y la pareja se instaló en Londres. Según una tradición recogida en su biografía póstuma, empezó a escribir para entretenerse mientras su marido trabajaba hasta muy tarde.

Su primera novela, Los castillos de Athlin y Dunbayne, apareció en 1789 y transcurre en Escocia. La crítica la recibió con frialdad, pero en ella ya aparecían los rasgos que definirían su producción: una joven inocente y valiente, un castillo inquietante y un señor de pasado oscuro. Tras ella llegaron A Sicilian Romance (1790) y The Romance of the Forest (1791), cuyo éxito la convirtió en referencia del género. En 1794 publicó Los misterios de Udolfo, su obra más famosa, y en 1797 El italiano, que suele leerse como respuesta a la violencia y el erotismo que Matthew Gregory Lewis introdujo en el género.

Sus novelas la hicieron muy popular entre lectoras de clase media y alta, y llegó a ser una de las autoras mejor pagadas de su tiempo. Sin embargo, se retiró de la vida pública tras 1797 y vivió con discreción durante veintiséis años. Apenas dejó testimonios de su vida privada, lo que alimentó rumores sobre su salud mental que su marido desmintió en la prensa. Póstumamente se publicaron Gaston de Blondeville y el ensayo Sobre lo sobrenatural en poesía (1826), donde defendía el valor serio de lo sobrenatural. Murió en 1823 tras una infección respiratoria, probablemente una neumonía.

Su legado es considerable. Jane Austen la admiraba y la parodió en La abadía de Northanger, mientras que Walter Scott, las hermanas Brontë, Edgar Allan Poe o Charles Dickens reconocieron su huella en distintos grados. Gran parte del relato gótico posterior, desde el misterio romántico hasta la literatura de fantasmas, debe algo a las fórmulas que ella perfeccionó.

Obras clave

  • Los castillos de Athlin y Dunbayne (1789), una novela ambientada en Escocia que fijó el tono de sus obras posteriores.
  • Los misterios de Udolfo (1794), su novela más célebre, en la que una heroína atraviesa un castillo lleno de secretos en Italia.
  • El italiano o el confesionario de los penitentes negros (1797), una historia de intriga, persecución y crimen religioso que se leyó como respuesta al estilo de Lewis.
  • Sobre lo sobrenatural en poesía (1826), ensayo publicado póstumamente en el que reflexionaba con seriedad sobre el uso de lo maravilloso en la literatura.

Libros para leer

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Curiosidades

Una parodia célebre

Jane Austen, que conocía y admiraba la obra de Radcliffe, la parodió en *La abadía de Northanger*, donde la novela gótica se convierte en materia de burla.

Una escritora discreta

Radcliffe evitó la vida pública y apenas se la vio en sociedad, de modo que su marido tuvo que salir a desmentir los rumores de que había perdido la razón.

Maestros e influencias

Influyó en

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