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Retrato de Velimir Jlébnikov
Imagen: Wikimedia Commons

Velimir Jlébnikov

1885–1922 · poeta ruso, figura central del futurismo

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Velimir Jlébnikov (seudónimo de Víktor Vladímirovich Jlébnikov, 1885-1922) fue un poeta ruso, figura central del futurismo de su país y uno de los renovadores más radicales de la poesía del siglo XX. Su obra excede con mucho los límites de aquel movimiento, y el lingüista Roman Jakobson lo consideró el mayor poeta mundial de su siglo.

Nació en Málye Derbety, en la gobernación de Astracán, junto al delta del Volga, en un asentamiento de invierno del pueblo calmuco. Su padre era ornitólogo y su madre, historiadora. Desde niño convivió con la estepa y con las costumbres calmucas, algo que dejó huella en su sensibilidad. La familia se mudó a Volinia, luego a Simbirsk y finalmente a Kazán, donde estudió matemáticas en la universidad. Sus primeras publicaciones fueron artículos de ornitología. Su interés por la literatura, que venía de antiguo, lo llevó a escribir a Máximo Gorki y a frecuentar en San Petersburgo los círculos simbolistas, aunque nunca encajó del todo con ellos.

En 1908 dejó los estudios y se dedicó por completo a la escritura. Tras conocer a Vasili Kamenski y a David Burliuk, se integró en el grupo que más tarde se llamaría Hylaea, en torno al cual se formó el futurismo ruso. Rechazaba los préstamos extranjeros en la lengua rusa y nunca usó el término «futurista»; prefirió el neologismo budetlyanin, «el que será». Su poesía buscaba la raíz de las palabras, jugaba con los sonidos y con las formas de las letras cirílicas, e inventó una enorme cantidad de neologismos. Junto a Aleksei Kruchónyj desarrolló el záum, un lenguaje transmental que escapa a la traducción. En 1912 firmó con Vladímir Mayakovski y otros el manifiesto Bofetada al gusto público, que atacaba a los clásicos rusos y a los simbolistas y defendía la «palabra autosuficiente».

Su obra iba más allá de la provocación. Escribió ensayos futurológicos sobre la radio y la arquitectura, imaginó ciudades de cubículos de vidrio y creyó en leyes matemáticas que regían la historia, buscando patrones en fechas y números hasta el final de su vida. Tras la Revolución de 1917 apoyó el cambio, pero sus obras fueron criticadas por no ajustarse al realismo socialista. En 1921 viajó a Persia y, en agosto de ese año, tuvo que regresar a Rusia. Murió en junio de 1922 en casa de un amigo, cerca de Kresttsy, tras una enfermedad cuyo diagnóstico no se conoce con certeza.

Su legado es el de un poeta de poetas. Aunque en vida fue poco leído, su experimentación con el lenguaje influyó en las vanguardias rusas y europeas, y hoy se le reconoce como uno de los grandes innovadores del verso del siglo XX. Un asteroide, 3112 Velimir, lleva su nombre.

Obras clave

  • Maestro y discípulo (1912), conversación con la que publicó su primer libro.
  • El saltamontes (Kuznéchik), poema fonético y con záum, incluido en la recopilación del manifiesto de 1912.
  • La equivocación de la muerte (1915), obra dramática.
  • Zangezi (1922), «supernovela» en prosa y verso, escrita en parte en záum.

Curiosidades

Un mes en prisión

Apenas iniciados sus estudios de matemáticas, fue arrestado por participar en una manifestación estudiantil y pasó un mes en prisión, entre noviembre y diciembre de 1903.

Un asteroide con su nombre

El asteroide 3112 Velimir, descubierto en 1977 por el astrónomo soviético Nikolai Chernykh, lleva su nombre en su honor.

Amistad con derviches

Durante su viaje a Persia en 1921 trabó amistad con varios derviches, y sus poemas de aquellos meses describen lo que vio a su alrededor.

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