
Oliver Sacks (Londres, 1933 - Nueva York, 2015) fue neurólogo, escritor y divulgador de la ciencia. Aunque nació en Inglaterra, pasó casi toda su carrera en Estados Unidos, y se hizo conocido por unos textos que combinaban la práctica clínica con el relato detallado de historias de pacientes. Su obra importa porque acercó los trastornos neurológicos al público general desde la experiencia de quienes los padecen.
Nació en el norte de Londres, el menor de cuatro hermanos de una familia judía. Su padre era médico y su madre, una de las primeras cirujanas de Inglaterra. Durante la Segunda Guerra Mundial fue evacuado con su hermano Michael a un internado de las Midlands, donde, según relató después, pasaron hambre y sufrieron castigos severos. De vuelta en Londres se aficionó a la química, y más tarde estudió fisiología y biología en Oxford antes de licenciarse en medicina en 1958. Tras una etapa de práctica en Inglaterra, viajó a Canadá y luego a Estados Unidos, donde completó su formación en San Francisco y Los Ángeles.
En 1966 empezó a trabajar en el Hospital Beth Abraham, en el Bronx, con un grupo de supervivientes de la encefalitis letárgica, una enfermedad que había dejado a muchos de ellos inmóviles durante décadas. El tratamiento con L-Dopa les devolvió, de forma temporal, parte de su movilidad. De esa experiencia nació Despertares (1973), que sirvió de base a la película de 1990 protagonizada por Robin Williams y Robert De Niro. Enseñó neurología en varias universidades neoyorquinas y, en 2007, fue nombrado primer Artista de la Universidad de Columbia.
Sus textos partían de casos concretos, descritos con gran atención a lo que vive el paciente. Reconocía su deuda con la tradición de las historias clínicas y con el neuropsicólogo ruso Aleksandr Lúriya. En libros como El hombre que confundió a su mujer con un sombrero o Un antropólogo en Marte retrató a personas que, pese a afecciones consideradas incurables, encontraban formas de adaptarse. Colaboró durante años con The New Yorker y The New York Review of Books.
Su legado está en haber hecho legible la neurología para lectores no especialistas y en haber dado voz a pacientes que la medicina solía tratar como casos anónimos. The New York Times lo llamó poeta laureado de la medicina contemporánea. Tras su muerte se encontraron diarios y cartas que indican que algunos de sus relatos estaban adornados o exagerados, algo que conviene tener presente al leerlo. Su último libro, Alucinaciones (2012), mostró que las alucinaciones no se limitan a la locura y pueden aparecer en personas sin trastorno mental.
Obras clave
- Despertares (1973): relato de su trabajo con supervivientes de la encefalitis letárgica y de los efectos temporales de la L-Dopa.
- El hombre que confundió a su mujer con un sombrero: colección de historias clínicas sobre pacientes con trastornos neurológicos poco comunes.
- Un antropólogo en Marte: estudios de casos sobre personas que viven el mundo de forma distinta, entre ellas la profesora autista Temple Grandin.
- Veo una voz (1989): recorrido por temas relacionados con la sordera y el lenguaje de signos.
- Alucinaciones (2012): ensayo sobre las alucinaciones como experiencia habitual, no solo asociada a la locura.
Curiosidades
Una infancia entre disecciones
Su madre, cirujana, a veces traía a casa fetos malformados del trabajo y los diseccionaba con su hijo para que aprendiera anatomía humana.
Un residente sin ciudadanía
Vivió en Estados Unidos durante el resto de su vida, pero nunca llegó a obtener la ciudadanía. Según declaró al diario The Guardian en 2005, aquello respondía a una intención que nunca llegó a concretar.
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