
Carl Michael Bellman
1740–1795 · poeta, cantautor y trovador sueco
Carl Michael Bellman (Estocolmo, 1740-1795) fue un poeta, cantautor y trovador sueco que escribió en su lengua en el siglo XVIII. Se le considera uno de los poetas nacionales de Suecia, y su influencia sobre la literatura de su país se compara con la que Shakespeare tuvo sobre la inglesa. Es probablemente la figura más destacada del primer romanticismo sueco.
Nació en Södermalm, en una casa de la familia materna, y se crió en un ambiente de funcionarios y pastores luteranos. Sus padres querían que fuera sacerdote, pero tras una fiebre descubrió que podía expresar cualquier idea en versos rimados. Trabajó sin demasiada fortuna en el banco central, el Riksbanken, donde acumuló deudas y del que salió en 1764. Después encontró empleos modestos en la administración y, sobre todo, se ganó la reputación con la música.
Bellman tocaba el citer y llegó a ser uno de los intérpretes más famosos de Suecia. Sus primeras composiciones fueron parodias, muy habituales en la época. Entre 1769 y 1773 escribió buena parte de sus epístolas y de sus canciones, en las que la bebida es el tema general, aunque también aparecen el amor, la muerte y la fugacidad de la vida. Sus personajes proceden de la vida de los barrios bajos de Estocolmo, como el relojero Fredman, la prostituta Ulla Winblad o el músico Movitz, y conviven con referencias a la mitología grecorromana y a la Biblia. Su estilo mezcla la elegancia rococó con el contraste cómico: una Venus que desembarca convertida en una mujer lasciva, o una melodía de minué que acompaña a un borracho con resaca.
El rey Gustavo III le concedió un puesto de secretario en la lotería nacional, que le dio cierta estabilidad hasta su muerte en 1795. Sus canciones siguen interpretándose por coros y estudiantes suecos y han sido grabadas en varias lenguas. En Estocolmo existe un museo dedicado a su figura.
Obras clave
- Epístolas de Fredman (1790), ochenta y dos epístolas cantadas que retratan la vida nocturna de Estocolmo a través del relojero Fredman.
- Canciones de Fredman (1791), sesenta y cinco canciones que completan el retrato de sus personajes y temas.
- El templo de Baco (1783), obra de tono más literario con la que quiso afirmar su prestigio como poeta.
Curiosidades
Una canción de cuna
Una versión acortada de su poema « El viejo Noé » se canta en Suecia como nana. Su tono burlón hacia la embriaguez contrasta con el uso que hoy se hace de ella.
Una musa real
El rey Gustavo III lo llamó maestro improvisador, y le concedió un puesto que le dio estabilidad económica.
Una modelo real
Se cree que el personaje de Ulla Winblad se inspiró en una mujer real, una trabajadora de la seda, aunque la figura de sus canciones era mucho más idealizada.
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